Que los enroques en Morena y en el gobierno federal ya tuvieron su sacudida en Jalisco. Hay ganadores… y los que no lo son tanto. Mery Gómez Pozos, diputada federal con más videos en la calle promocionándose como aspirante a Guadalajara que asistencias comprobables en el Congreso, se quedó sin su principal respaldo: Luisa María Alcalde, su íntima amiga y quien la empoderaba para moverse en Morena rumbo al 2027. En Tonalá, Juncal Solano —que empezó haciendo su lucha por fuera— es del grupo de Ariadna Montiel, la ex secretaria del Bienestar que ahora releva a Alcalde. En Jalisco, los acomodos nacionales no avisan: llegan, golpean y dejan a más de uno bailando con la más fea.
Que con razón la noche del martes, cuando el rumor de la salida de Luisa María Alcalde de Morena ya retumbaba en los pasillos del poder, el diputado Ricardo Monreal tragó saliva al ser cuestionado. No era para menos: él es el encargado de la primera circunscripción electoral, la que abarca Jalisco. Y si ella se mueve… también se mueve su piso.
Que no cambió el fondo, pero sí el nombre. Y en política, eso es una jugada maestra. Lo que empezó como un volcán llamado “infancias trans” de repente se reempaqueta y llega a comisiones como “Ley No Binario”. Mismo dictamen, misma diputada impulsora, Mariana Casillas, misma intención de fondo: rectificación de género en el Registro Civil sin necesidad de amparo, incluso para menores. El resultado es el mismo: avanzó 4-3 en comisiones, y ahora el pleno tendrá que discutirlo. Mientras tanto, Pablo Lemus sigue diciendo “que me destituyan”, pero la discusión ya no es la misma.
Que la crisis en los anexos ya era grave, pero lo ocurrido en Tlaquepaque marca un antes y después: 22 menores habrían sufrido maltrato y algunos, abuso sexual. No hay responsables detenidos. Y lo peor es que las autoridades de todos los niveles permiten —no hay otra forma de decirlo— que estos centros funcionen sin reglas. Así, la impunidad no es el fallo del sistema: es el sistema.