Que abran la quiniela: ¿Qué municipio será el siguiente, después de Zapopan, en firmar el convenio contra las tragamonedas en tienditas y farmacias? Van cuatro meses de llamados del gobernador Pablo Lemus y, frente al pasmo general, el Imeplan ya les dejó el documento en bandeja. Ya no hay pretextos: solo falta que los cabildos voten y los alcaldes firmen. El detalle es que sesionan cada mes o mes y medio. Ahí está la quiniela: ver en qué orden los municipios metropolitanos se dignan a hacer su trabajo. No hay que quitarles el ojo a los cabildos: hay que estar viendo, con quiniela en mano, quién sesiona, quién vota y quién se sigue haciendo el desentendido.
Que hoy a las 12 del día, en pleno Festival Internacional de Cine de Guadalajara, el gobernador Pablo Lemus pondrá sobre la mesa una iniciativa que trae ruido desde la letra chiquita del comunicado: promete “cambiar el rumbo del medio cinematográfico del estado y marcar un antes y un después en la producción audiovisual de México”. La cosa no es menor. En la agenda aparecen mayores incentivos fiscales y proyectos millonarios. Y un nombre en la lista de invitados confirma el calibre: junto a todas las autoridades del cine en Jalisco, está anunciado Billy Rovzar. Alejandro Tavares, el hombre orquesta de Filma Jalisco, puede ir preparando la agenda: si lo que se rumora se confirma, tendrá encima una avalancha de proyectos por analizar. La apuesta es clara: incentivar el cine al estilo Jalisco y que las producciones que lleguen aquí ya no se vayan 50% contentas… sino 100%.
Que dicen que no hay quinto malo, y en Puerto Vallarta ya van en el quinto intento por cuadrar el presupuesto. El gobierno de Luis Ernesto Munguía movió 3 millones 73 mil 500 pesos el 16 de abril. Antes: 37.4 mdp el 26 de marzo, 79.1 mdp el 18 de marzo, 78 mdp el 13 de febrero y 181 mdp el 22 de enero. Total: 378.6 mdp reetiquetados en menos de cuatro meses. Y el presupuesto no es lo único que baila: van al menos 12 cambios en el gabinete desde que arrancó la administración. Direcciones que se estrenan, se van y se vuelven a estrenar. La justificación de cada ajuste es “reforzar obra y servicios”. El problema es que cuando cambias cinco veces el presupuesto y una docena de funcionarios, ya no refuerzas… evidencias que nomás no hubo plan.