Política

Doble juego de fulleros contra México y su milicia

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El nuevo dictamen aprobado la semana pasada en el Senado para prorrogar el tiempo del Ejército, la Marina Armada y la Guardia Nacional (ya militarizada) en tareas de seguridad pública hasta 2028, fue la misma gata pero más revolcada en las heces de la política.

Agregarle a la minuta recibida de la Cámara baja (muy baja) la obligación al gobierno de asignar recursos en el presupuesto, para hacer de las policías estatales y municipales garantes de esa seguridad, no añade nada; desde hace años eso está en la Constitución, sin cumplirse.

Las futuras comparecencias de los secretarios de Gobernación, Defensa y Marina para informar al Senado sobre el desempeño de sus instituciones en la lucha contra los criminales, serán otra patraña. Es como aullar a la luna. Nuestra historia lo demuestra: las visitas de los funcionarios al Congreso sólo han permitido a los primeros lucirse, y a los opositores, desahogarse con injurias y reclamos. Han servido para maldita la cosa. Y atribuirles mayor poder a los legisladores por tales “escrutinios” fue una afirmación idiota, para idiotas.

¿Qué sucedió en los días previos a la aprobación de ese bodrio? ¿El gobierno aprovechó ese tiempo para intercambiar expedientes penales por los votos faltantes para lograr la mayoría calificada, no obtenida en el trámite anterior? Los datos, salvo prueba en contrario, a eso apuntan. Un caso patético fue el de Miguel Ángel Mancera: la mañana de la votación, la Jefa de Gobierno de CdMx informó sobre la investigación penal en contra del senador y, esa noche, éste cambió su voto varias veces anunciado, y apoyó al oficialismo. ¡Claro, intentó justificar su proceder con el respectivo discurso!

Estamos hablando de un viejo truco copiado por este gobierno, pero eso no disminuye la perfidia de quienes dicen no ser iguales. En efecto: son peores, por inútiles, más ladrones y cínicos.

¿Quién pierde con esas fullerías en asuntos trascendentes, como la seguridad pública? Salvo el miserable cabecilla y sus cercanos cuatreros, pierde la política y, por tanto, los gobernados, incluida la milicia.

Los pacíficos seguiremos a merced de los violentos; y nuestras fuerzas armadas no resistirán por mucho tiempo el doble juego de Tartufo: para las cúpulas, prebendas sin límites; y al grueso del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional, la constante humillación por parte de los criminales y del propio gobierno. Los ejércitos son leales mientras no los pudran los negocios y el poder, o los revienten los escarnios. Aquí es doble el oprobio.

PD: La agresión a Denise Dresser en el Zócalo nos recuerda la sufrida hace años, ahí, por Cuauhtémoc Cárdenas. Ella y él no perdieron dignidad, nada más unas “mascotas”, babeantes y cuatroteras, les ladraron y lanzaron mordiscos, para ganarse sus croquetas.

Diego Fernández de Cevallos

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Diego Fernández de Cevallos
  • Diego Fernández de Cevallos
  • Abogado y político mexicano, miembro del Partido Acción Nacional, se ha desempeñado como diputado federal, senador de la República y candidato a la Presidencia de México en 1994. / Escribe todos los lunes su columna Sin rodeos
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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