Negocios

Más de Irán, el costo de las pausas

La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán generó una reacción inmediata en los mercados globales. Los precios del petróleo y el gas natural subieron con fuerza, las bolsas de valores retrocedieron, las tasas de los bonos del Tesoro estadunidense subieron y el tipo de cambio del dólar se movió bruscamente. Esa fue la señal visible. Lo que empieza a pesar ahora ocurre fuera de las pantallas: proyectos que se congelan y decisiones que se retrasan.

Cuando el entorno internacional se vuelve incierto y afecta las variables financieras, el dinero se encarece; los bancos prestan con mayor exigencia porque les cuesta más financiarse; las empresas, especialmente las globales, revisan números antes de invertir, porque sus ingresos dependen de los valores de monedas extranjeras. Muchos planes de expansión entran en pausa mientras se aclara el panorama. Cada retraso resta impulso a la economía.

Como decíamos aquí la semana pasada, el impacto más rápido se siente en la energía. Si el petróleo aumenta, también lo hacen gasolina y transporte. Eso eleva costos para negocios y presiona precios al consumidor. Aunque el crudo y el gas se estabilicen porque se solucione un cuello de botella en Ormuz, la cautela puede mantenerse si la incertidumbre permea a los niveles de las tasas de interés en Estados Unidos y otras economías desarrolladas, así como al riesgo cambiario.

Imaginemos una empresa que planeaba abrir una planta este año. Con mayor incertidumbre, el costo de financiar la inversión se eleva y los ingresos futuros en otras monedas se vuelven impredecibles, por lo que puede decidir esperar más meses para ejecutar su proyecto. Un hogar que evaluaba comprar vivienda también puede aplazar la decisión. Cuando muchas empresas y consumidores adoptan esa postura al mismo tiempo, la economía pierde velocidad.

México está conectado a este escenario. Nuestra economía depende del comercio con Estados Unidos, del financiamiento internacional y de la estabilidad del tipo de cambio. Si las compañías globales frenan inversión, el crédito se encarece o el dólar fluctúa, el efecto se transmite aquí mediante menor dinamismo en exportaciones y proyectos productivos.

El resultado suele verse como crecimiento más lento y menor generación de empleo en los meses siguientes. No siempre aparece una crisis abierta; a menudo se observa un avance más débil de lo previsto.

El impacto real se conocerá en los próximos trimestres, cuando se publiquen cifras de inversión y crecimiento. Si los proyectos se retrasan y el crédito se encarece, el efecto se reflejará en menor dinamismo. La tensión geopolítica no solo mueve mercados en el corto plazo; termina apareciendo en la actividad cotidiana, en empleo y en oportunidades que se difieren.

Alfa positivo. México registró en febrero el mayor número de empleos formales creados para ese mes en su historia reciente, con 157 mil 882 nuevos puestos, informó el director general del IMSS, Zoé Robledo.


Google news logo
Síguenos en
David Razú
  • David Razú
  • Economista dedicado a temas de finanzas, inversiones y previsión social. Director General de Afore XXI Banorte.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.