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El beso mundialista

Entre los cientos de videos que dejaron los festejos por el triunfo de México en el Mundial hubo uno que se volvió viral. 

Una mujer besa al mismo tiempo a dos hombres en plena vía pública. Detrás de ellos, una joven observa la escena con una expresión de sorpresa. 

El momento dura apenas unos segundos, pero dice mucho sobre la sociedad que somos.

Junio es el mes de la diversidad sexual. Para muchas personas se traduce a desfiles, banderas multicolores o campañas publicitarias. 

Sin embargo, su aporte más profundo consiste en cuestionar la idea de que existe una única manera correcta de vivir el afecto, el deseo y la sexualidad.

Aún existe una idea dominante de que la heterosexualidad era el destino natural de todas las personas y que la monogamia constituía la única forma moralmente aceptable de relacionarse. 

Muchas personas encuentran en esa forma de vida un proyecto plenamente satisfactorio, y es una elección legítima. 

El problema está cuando deja de ser una opción para convertirse en una exigencia cultural.

Paradójicamente, vivimos rodeados de violencia sexualizada y de mensajes sobre el cuerpo, pero seguimos siendo profundamente analfabetos para hablar de sexualidad. 

La conversación sigue expulsada de muchas familias y reducida, en numerosas escuelas, a la prevención del embarazo o de las infecciones de transmisión sexual

Un estudio de 2024 publicado en New York Post afirma que 1 de cada 3 adolescentes reconoce utilizar la pornografía como una forma de educación sexual. 

Así la pornografía se ha convertido en una de las principales fuentes de aprendizaje sexual para muchos adolescentes. 

Cuando el porno educa, casi siempre lo hace desde la fantasía, no desde el consentimiento, la comunicación, el respeto o el cuidado mutuo.

Por eso resulta tan importante defender una educación sexual integral. No para decirle a nadie cómo debe vivir, sino para ofrecer herramientas que permitan distinguir entre fantasía y realidad, entre coerción y consentimiento, entre imposición y libertad. 

La diversidad sexual también cumple esa función pedagógica. 

No porque invite a imitar determinadas prácticas, sino porque recuerda que existen múltiples formas legítimas de construir una vida afectiva entre personas adultas que consienten libremente. Su existencia ensancha el horizonte de lo posible.

Quizá aquella joven del video simplemente presenció una escena extraña y siguió caminando. 

Quizá dentro de unos años ni siquiera la recuerde. O quizá ese instante sembró una pregunta. Y las preguntas tienen una enorme fuerza emancipadora. 

Crecer también consiste en descubrir que el mundo es más amplio que el que heredamos y que no todas las personas aman, desean o construyen sus relaciones de la misma manera. 

Mientras esas diferencias se vivan desde la libertad y el consentimiento, no amenazan a nadie. 

Al contrario, nos recuerdan que una sociedad no es la que obliga a vivir igual, sino la que permite que cada persona encuentre, sin miedo y sin violencia, su propia forma de amar.


@davidperezglobal

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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