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La última llamada

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Esta noche, los Camoteros del Puebla y los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México se juegan el torneo. A pesar de estar por debajo del cincuenta por ciento de productividad, la benevolencia del sistema de competencia de la Liga MX le permite tener anhelos de calificación a poblanos y unamitas. No ha sido un buen torneo para ninguno de los dos equipos, empero, en el futbol mexicano basta con llegar bien a la recta final y sumar los puntos necesarios para aspirar a la liguilla.

Otros protagonistas de nuestro balompié, el equipo de la Franja y los auriazules encaran hoy en el estadio Cuauhtémoc un encuentro con sabor a liguilla. Como aquellas que verdaderamente disputaron en jornadas memorables a lo largo de la historia.

El primer gran cruce entre Puebla y Pumas fue en los cuartos de final de la temporada 84-85. Universidad Nacional lideró de punta a punta la fase regular y llegaba como el rival a vencer, sin embargo, los Camoteros ganaron por dos a cero la ida disputada en la Angelópolis, con una gran actuación de Rubén Omar Romano. Con la serie muy condicionada para la vuelta, los del Pedregal no tenían margen de error en el Olímpico Universitario. Un golazo de Manuel Negrete empató in extremis el global y la eliminatoria se tuvo que resolver en penales. Avanzaron los Pumas, que perderían la final en tres partidos ante el América.

La siguiente ocasión que se enfrentaron en la fiesta grande del futbol mexicano fue en las semifinales de la temporada 89-90. El mejor Puebla de la historia avanzó a la final por la vía de la demolición: 8-6 fue el histórico global que los poblanos firmaron en la capital del país. Al año siguiente tomarían revancha los universitarios en la misma instancia con un cómodo global de 3-0.

En los torneos cortos también tienen su historia. Los Chelís Boys se quedaron a un suspiro de jugar la final en el ya lejano 2009, cuando un gol sobre la hora de Darío Verón frustró la más reciente oportunidad de ver a La Franja disputando el campeonato.

Y esta noche, sin la grandeza de aquellos equipos pero con la posibilidad de regalarle a su gente una última ilusión, el Cuauhtémoc está llamado a presentar un entradón. La directiva lanzó promociones para intentar llevar aficionados al estadio, una medida que puede ayudar a que las tribunas luzcan como corresponde a un partido de esta naturaleza.

Ahora, paradójicamente, cuando el equipo vuelve a necesitar a su público, aparecen los incentivos para buscar una gran entrada. Bienvenidos sean. Si sirven para que el Cuauhtémoc tenga ambiente y presión sobre el visitante, habrá valido la pena.

Los Pumas tampoco llegan sólo para hacer turismo con sus partidarios. Los universitarios saben que están ante la misma oportunidad y que el sistema les permite soñar con una clasificación que, por lo visto en buena parte del campeonato, tampoco parecía merecida. Por eso el partido puede terminar convertido en una auténtica eliminatoria adelantada.

Será, entonces, una noche para saber qué queda del Puebla. Si todavía existe orgullo, si todavía existe capacidad de respuesta y si todavía existe esa comunión con una afición que tantas veces ha demostrado estar por encima de los resultados.


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David Badillo
  • David Badillo
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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