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Domingo , 21.04.2019 / 23:36 Hoy

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Excesos

Daniela Mendoza Luna

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“La víctima de acoso sexual nunca será responsable de lo que la parte agresora lleve a cabo", así dice el primer punto del protocolo realizado por la Unidad de Género de la Universidad Autónoma de Nuevo León, pero aplica para todos los casos y en todos los ámbitos.

La naturaleza de las denuncias -anónimas, formales, virtuales, ante autoridades, etcétera- siempre provoca polarización, ya sea una pequeña comunidad, en el ciberespacio o frente al escritorio de un Ministerio Público Orientador que en muchas ocasiones incurre en la revictimización.

Ante la denuncia de acoso, algunos hombres y mujeres cercanas a ellos denuncian excesos, una parte más pequeña es empática, y a la gran mayoría no le importa, porque no le ha tocado (aún) y se convierte en espectador pasivo.

Una minoría toma decisiones drásticas como el suicidio, y no me refiero solo al extinto músico y escritor que se quitó la vida, también a docenas de jovencitas que recurren a esta vía cuando son víctimas de porno venganza, cuando el jefe (o el maestro) las amenza y les condiciona el puesto o la calificación a favores sexuales.

Con la muerte pierden las familias, los amigos cercanos, aquellas y aquellos que sienten que su mundo se hace un poco más gris con esa ausencia.

No se puede negar la tragedia, pero tampoco se puede caer en el exceso de decir: "se ha llegado demasiado lejos", sobre todo si se toman en cuenta las cientos de miles de mujeres víctimas de violencia de género en todos sus tipos.

El problema de hecho es que como sociedad no hemos llegado a ningun lado para detenerla.

No importa cómo el problema sigue creciendo o las alertas alrededor del país; no existe trabajo de prevención en la comunidad, en la escuela, en el ámbito laboral, ¡en la política! Nadie muestra disposición a reconocer la violencia de género como un flagelo social más allá de los días 25 donde todos se visten de naranja, o cada que al cierre de mes la estadística delictiva nos recuerda que la agresión no para, así que las denuncias, anónimas o formales, van a seguir, porque los excesos están justamente de ese lado.


Twitter:@dameluna


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