Sociedad

El libro, las personas y la ciudad

  • Sobre la mesa
  • El libro, las personas y la ciudad
  • Daniel González Romero

Mañana se inicia una nueva edición de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara. En esta ocasión el país invitado a destacar es Israel. Como siempre, durante una semana se podrá ver, leer, estudiar, dialogar, sobre el variado contenido de la cultura de aquel país, que nos parece lejano y que sin embargo, como todo hoy con el fenómeno de la globalización, está cerca como presente, no obstante entre los finos hilos de la historia que nos involucra con la conquista, se encuentran algunas venas de las influencias que se incrustaron entre el devenir de nuestras culturas en América, rastros que deambulan entre las entrañas de nuestro continente. En esta noción, es necesario hacer otra consideración que va por otro sendero. Porque si bien cada vez se encuentra un especial énfasis en las expresiones culturales y artísticas de un país, lo cierto es que en su expresión más amplia, la feria concentra la múltiple realidad de las regiones y continentes del mundo. Podríamos decir que es una muestra particular, por diversas vías, del pensamiento creativo, vivo y crítico, de las todas comunidades del planeta, vista por sí mismas, por sus pensadores, como también por quienes desde afuera atisban los acontecimientos esenciales de las sociedades. Habrá que indagar, ahora, en la historia y presente de Israel.

Desde la invención de la imprenta y el nacimiento del libro, la sociedad y las personas, individualmente y en comunidad, con los nutrientes intelectuales que se vertieron, se fue transformando el entorno, las ciudades y los medios para producir los cambios; hasta llegar a constituir un armamento intelectual, humano, que transformó la conciencia de sí mismos y de sus contextos. Así aparecieron las formas de comprender otra historia de la sociedad. Se forjó en el tiempo la división geopolítica que hoy heredamos. De los ecos de la modernidad, nuestro ahora, las jerarquías sociales y los estamentos de poder, internacionales, nacionales y locales. Apareció así el sujeto, la persona, como elemento vital de lo que conocemos como desarrollo, al unísono de su contradicción. El lugar-espacio para la convivencia y reproducción de las capacidades culturales, económicas y políticas conocido como ciudad, tomó con mayor énfasis su imprescindible sitio de germen y surco de cultivo del proceso y crecimiento cualitativo de las comunidades y las personas.

Aparecieron, entonces, los especuladores, públicos y privados (no es que no los hubiera antes), que encontraron en las ciudades el medio y crisol de su avidez particular por la riqueza y el poder. Los avances del conocimiento, educación, ciencia y tecnología, aplicados al bienestar y las funciones que prohijaron las oportunidades de obtener ventajas de tales cualidades, introdujeron en el espacio, llamado urbano, complejas realidades y modificaron los términos tiempo y distancia. Pasados los años, apareció la alarma con lo que ahora se denomina cambio climático –a pesar de la invención de lo que se concibe como planes y programas para gobernar los territorios, ordenarlos (sic) para el “bien común”-. En todo caso, de acuerdo a los pasados y presentes millones de discursos (más los que se acumulen), que de haber sido ciertos pudiesen haber cubierto de salud, justicia y fortaleza a toda la humanidad, a sus ciudades, a Guadalajara y al país; de entre los escombros del tiempo, vale el argumento de que la lectura, del libro, de leer; son un imprescindible conductor de la conciencia para orientar la capacidad objetiva dar categoría a la concepción de persona, de habitante de la ciudad, para que en uso de tal capacidad, sea capaz de participar ávidamente, con la responsabilidad social –y por lo tanto política- que le corresponde, en las transformaciones que se suceden y sucederán en lo que nos depara el siglo 21.

El territorio y las ciudades, su concepción y construcción a lo largo de la historia, con todo y la carga de especuladores y traficantes de riquezas -de quienes ven en el libro y la cultura un peligro-, son, también, producto presente de aquello que se apareció en la vida de la humanidad: el libro.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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