Política

¿Qué pasó en Coahuila?

  • Agora
  • ¿Qué pasó en Coahuila?
  • Cuauhtémoc Carmona Álvarez

A una semana de los resultados electorales en Coahuila y más allá de filias, fobias o simpatías partidistas, existe un hecho (fenómeno político), que merece una reflexión profunda sin vacilaciones. 

No una explicación apresurada ni una defensa ideológica, sino una observación cuidadosa de los hechos tal y como se presentaron donde la autoridad electoral deberá pronunciarse en última instancia.

Hace apenas unas semanas (11 y 25 de mayo), en este mismo espacio afirmaba que el dinosaurio seguía ahí con sus estructuras políticas de control electoral en Coahuila y advertí que eso podía al PRI llevarlo a tener carro completo, además de colocar a la democracia en solo escenografía. 

Hoy, a la luz de los resultados del pasado domingo ya sin la reflexión retorica, me pregunto desde la filosofía y las matemáticas:

¿Qué pasó en Coahuila?

En filosofía existe una rama llamada fenomenología y, como su nombre lo indica, estudia los fenómenos tal y como aparecen a nuestra experiencia. 

Antes de preguntarse por las causas, los motivos o las explicaciones de algo, la fenomenología propone observar, describir y reconocer la experiencia. Parece una cuestión sencilla, pero no lo es.

Con frecuencia nos apresuramos a explicar hechos antes incluso de comprenderlos y qué fue exactamente lo que ocurrió. En política sucede lo mismo. 

Antes de construir hipótesis debemos mirar los datos, los acontecimientos y las evidencias que se presentan ante nosotros. 

Por ejemplo, el manejo de los famosos QR que sirvieron para la compra de votos, por ejemplo.

Desde esa perspectiva fenomenológica, la pregunta que surge después de la elección del pasado domingo en Coahuila es inevitable: ¿Qué pasó?

En 2024, la presidenta Claudia Sheinbaum obtuvo en Coahuila más de 800 mil votos con Morena y sus aliados. Dos años después, en la elección local de 2026 en Coahuila Morena no superó los 300 mil sufragios. 

La diferencia no es marginal. No se trata de una ligera disminución ni de una fluctuación normal entre procesos electorales por ser distintos. 

Estamos hablando de una pérdida superior a medio millón de votos entre ambos procesos electorales. Un dato que todos los involucrados deben analizar con microscopio pues existe una “anormalidad” que debe investigarse a fondo.

Se sabe y contrasabe que una elección federal genera niveles de participación distintos a los de una elección local. 

Eso es un hecho conocido por cualquier analista electoral y cualquiera que sepa un poco de política. 

Pero aun así esos números con gran magnitud de diferencia obliga a detenerse, reflexionar y preguntarse.

Porque la cuestión de fondo no es solamente cuántos coahuilenses acudieron a votar. 

La cuestión es qué ocurrió con ese enorme caudal electoral que respaldó a la hoy presidenta de México y que ahora parece haberse reducido de manera abrupta cual tsunami electoral, que los mapaches y corruptos presumen como “carro completo”.

Por ahora basta con reconocer el fenómeno y formular nuevamente la pregunta que debería ocupar a Morena rumbo a la elección de 2027. 

Sin duda Ariadna Montiel y Citlali Hernández presidenta y encargada de las elecciones dentro de MORENA, deberán estar muy ensimismadas con el fenómeno y sobre todo, evitar que Durango y Coahuila (los únicos estados priistas), contaminen la construcción del segundo piso.

¿Qué pasó en Coahuila?


@cuauhtecarmona

Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.