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Martes , 26.03.2019 / 03:17 Hoy

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Alerta de Género a revisión

Claudia Hidalgo

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Con o sin alerta de género la violencia contra la mujer sigue latente. Una declaratoria no ha sido suficiente para cambiar las cosas porque las medidas que contempla la Secretaría de Gobernación se han aplicado a medias y porque en ellas no reside la raíz del problema.

Sin embargo, la declaratoria no deja de ser un avance, porque al menos se reconoce la existencia de este mal social y ninguna autoridad puede esconder una realidad para todos visible: falta seguridad en sus localidades.

El tema no se queda ahí, tiene raíces más profundas que encuentran su caldo de cultivo y refugio en la impunidad, calles oscuras; instancias de seguridad, procuración y administración de justicia insensibles; autoridades negligentes y ciegas, entre muchos otros alicientes.

El origen tiene mucho que ver con la educación desde el seno familiar, soportada o acrecentada por la Iglesia, la escuela, el trabajo y la misma sociedad, donde se marcan tajantemente las diferencias entre hombres y mujeres, la fuerza y la sumisión u obediencia.

Es importante que los espacios públicos brinden protección, pero también que en los sitios privados cambien las cosas y, sobre todo, un sistema de justicia más eficaz y sensible, donde las denuncias sean atendidas, se brinden medidas precautorias de seguridad sin esperar hasta que ya se ha perdido una vida.

En éste, como en muchos otros casos, se necesita la participación de todos, cambiar la mentalidad de antaño, educar con valores, pero especialmente se necesita justicia, que no se minimice ningún caso. Ahí está la prevención. El sistema de justicia no pude esperar a que una mujer llegue con la cara destrozada para comprobar que hay violencia y peligro.

Ha pasado solo un año de la alerta, quizá poco tiempo para cambiar grandes vicios. Ningún delincuente se va a detener por un decreto, es un proceso mucho más largo donde no ayuda el poco cumplimiento de las medidas que dicta la declaratoria de alerta.

En Ecatepec, Nezahualcóyotl, Naucalpan, Toluca, Tlalnepantla, Chimalhuacán, Tultitlán, Cuautitlán Izcalli, Ixtapaluca, Valle de Chalco Solidaridad y Chalco, siguen los feminicidios y no se ha cumplido con el protocolo preventivo.

Es evidente que no se han reforzado los patrullajes preventivos, siguen muchas avenidas sin alumbrado público, no se han implementado los suficientes mecanismos de vigilancia y seguridad pública con la instalación de cámaras de video y postes de emergencia en puntos estratégicos, tampoco ha incrementado la vigilancia y seguridad en el transporte público, al menos no ha sido efectiva porque seguimos conociendo de actos violentos a plena luz del día.

Urge hacer un corte de caja real, donde se revise dónde hay pendientes que cumplir para mejorar la seguridad y fortalecer la prevención. Es importante hacer justicia, pero vital que no se registre un caso más de violencia.

Y reconocer que junto a los feminicidios están y deben ser contabilizados los daños a la comunidad lésbico, gay, travesti, transgenero, transexual y otros derivados, donde las razones tienen que ver con el género.

Un año y ningún municipio puede levantar la bandera blanca, sin siquiera una amarilla, los focos rojos siguen encendidos y las respuestas son aún escasas.

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