• Regístrate
Estás leyendo: El EZLN a los 25
Comparte esta noticia
Martes , 26.03.2019 / 14:58 Hoy

Tiempos interesantes

El EZLN a los 25

César Romero

Publicidad
Publicidad

Hace 25 años, mientras el presidente Carlos Salinas preparaba la fiesta de año nuevo más importante de su vida –el inicio del NAFTA–, un puñado de periodistas y operadores políticos aterrizaban en el aeropuerto de Tuxtla Gutiérrez, en ruta a San Cristóbal de las Casas, donde celebrarían otro rito: el nacimiento del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional y su declaración de guerra contra el Ejercito Mexicano y todo lo que la aún no bautizada mafia del poder representaba.

Un cuarto de siglo después tenemos un país que sigue siendo racista y ni siquiera se reconoce como tal, en el que hay niños que mueren de enfermedades relacionadas con la pobreza extrema. De aquella, la primer revuelta social post-guerra fría surgió un poderoso sentimiento contra la globalización económica y un mundo infestado de gobernantes populistas y de derecha extrema.

Probablemente, el subcomandante Marcos es ya un viejito gruñón que se refugia en la poesía y la bohemia a la espera de su próxima reunión, en algún lugar del Cielo Lacandón, con Samuel Ruiz, Manuel Camacho, la comandante Ramona, el infame comandante Germán y algunos de sus viejos enemigos: El doctor Z. e incluso su villano favorito, el propio Chupacabras.

Aunque el conflicto zapatista ha sido olvidado por las nuevas generaciones, hay todavía algunas lecciones que aprender de aquel momento histórico. Por ejemplo, la fragilidad del aparato de propaganda gubernamental y la pobreza de nuestra intelligentsia tropical.

Los zapatistas son solo "los restos del naufragio" del pensamiento marxista-leninista derrumbado, junto con el Muro de Berlín, cinco años atrás, aseguró Octavio Paz. El subcomandante Marcos no es un miembro importante de la estructura del EZLN, coincidieron Carlos Monsiváis y Jorge Castañeda.

Recordar lo que se dijo y lo que se publicó en ese momento obliga a la autocrítica más severa. Desde ese encabezado hasta ocho columnas que informaron sobre un bombardeo aéreo a pocos kilómetros de la capital chiapaneca, a la gran cantidad de conspiraciones internacionales sobre quién movía los hilos del levantamiento. Incluso, el propio carácter revelador de la Declaración de la Selva Lacandona, pues la presencia de una guerrilla en el sur del país ya era un tema bien conocido e incluso publicado.

A 25 años las imágenes que quedan en la memoria son un puñado: las fotos trucadas sobre los soldados zapatistas muertos con sus rifles de madera a un lado; Manuel Camacho agarrado a la bandera nacional que el subcomandante Marcos levantó en el púlpito en la catedral; el rostro de un portavoz de la PGR revelando "la verdadera identidad" de Marcos; la explanada de la UNAM repleta como nunca de admiradores del guerrillero chic.

¿Valió la pena? Seguramente es posible evadir la respuesta con estadísticas o ideologías. O tal vez sea suficiente caminar por los pasillos del mercado municipal de San Cristóbal para ver qué tipo de comida hoy se vende y se compra allí, o visitar la clínica abandonada por tantos años en San Andrés Larráinzar, corazón del territorio zapatista, para intentar alguna conclusión personal. En cualquier caso, después de tantos años, la mayoría de los mexicanos ya saben que se dice "Chiapas" y no "Chapas".

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.