Estamos a unos meses de que se cumpla el 160 aniversario del inicio de la única guerra civil de los Estados Unidos de América.
La esclavitud no fue la única discrepancia entre ambos polos políticos de la época, pero sí la más evidente, ya que a la par se disputaron otras banderas como el derecho de los estados a decidir de manera autónoma –diríamos nosotros- sus usos y costumbres.
Los antiesclavistas y pro-industrialización enfrentaron a los que querían mantener a un grupo de la población sometido, sin libertades ni derechos y apostaban por el sector primario como motor de la economía -¿le suena? -. Tras un gran baño de sangre la Unión superó a los Confederados.
Hablar ahora de una lucha entre los "del Sur" contra los "del Norte" parece ser un triste modelo que está replicando México aunque con posiciones invertidas: aquí el máximo poder político quiere mantener cautiva a la población para facilitar su control.
Población a la que ha ido debilitando al quitarle servicios de salud, medicamentos, oportunidades de crecimiento, apoyos para la ciencia mientras apuntala y fortalece a la milicia. Ya le quitó a la cultura, al deporte y hasta la prevención de desastres naturales, así, entre más azote un meteoro a una región más se tendrá que arrodillar ésta ante el Centro. Entre menos recursos y capacidades tenga el pueblo más fácil será mantenerlo sometido.
Sin embargo, hay otro –aún gran - segmento que piensa distinto, que está por estimular el desarrollo regional para fortalecer el todo; que impulsa la libre iniciativa de los ciudadanos a emprender ya crecer por sus propios medios sin depender de becas y subsidios y que quiere participar en las grandes decisiones nacionales.
Esta confrontación política aún es pequeña entre los gobiernos estatales y el Centro, pero es fuerte entre las personas de a pie: hay dos Méxicos que cohabitan pero no se toleran entre sí y su crispación se torna cada vez más estridente, más preocupante, más peligrosa . Conforme nos adentremos al 2021, año electoral, y el Presidente siga alentando el odio, será mayor el riesgo de un chispazo en la mecha de la paciencia social.
De 1861 a 2021 la secesión nunca se fue, solo emigró al sur del Río Bravo.
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