Tenemos frases y expresiones del español que van rebasando los límites tanto del tiempo como del contexto en el que se aplican.
Frases famosísimas que surgen ya sea de la historia, como hecho real de acuerdo a los cronistas, o de la literatura, como hecho ficticio. Muchas de ellas sacadas de las más grandes guerras históricas o proferidas por los conquistadores, otras extraídas de las mitologías o del pensamiento de autores como Cervantes o Shakespeare.
Frases hechas, lugares comunes, frases de personajes del cine: “Siempre nos quedará París”, célebre en la película mítica ‘Casablanca’, protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman. O la irreemplazable: "I'll be back", de TheTerminator.
Hay frases que se olvidan y luego vuelven. Algunas, sin fecha de caducidad.
Frases que las nuevas generaciones no entienden pero que de tanto decirlas los viejos -y de tanto explicarlas-, terminan por retomarlas.
“Quemar las naves”, seguir adelante, no ver hacia atrás, no regresar sobre lo andado. Frase que se le atribuye al conquistador Hernán Cortés quien ordenó desmantelar sus embarcaciones en el puerto de Veracruz.
“El beso de Judas”, alusiva a Judas Iscariote, quien por treinta monedas vendió a Jesucristo, señalándolo con un beso en la mejilla. Beso de mala intensión. Frase retomada en cientos de contenidos, entre ellas, canciones y diálogos literarios… etcétera.
“Llorar como una Magdalena”, por alusión a María Magdalena durante la pasión de Cristo. Cuando se llora con mucha tristeza: “a moco tendido”, dícese, en el caló urbano de la capital mexicana, de quien llora sin parar por una fuerte aflicción.
“En brazos de Morfeo”, en alusión a Morfeo, dios griego del sueño. Es la expresión jocosa de alguien que está durmiendo, alguien que se encuentra en el “séptimo sueño”. No molestar que hay gente durmiendo, frase que se debe poner en las puertas de una casa, principalmente los domingos, muy temprano, cuando tocan el timbre los testigos de Jehová, para hablar de la palabra de dios. Inoportunos.
“Parecen Capuletos y Montescos”, se alude cuando se vive como “perros y gatos” como las dos familias de Verona, cuya enemistad quedó inmortalizada por Shakespeare, en la tragedia de ‘Romeo y Julieta’.
Frases que en esta época vienen a modo, como, “esperar al Mesías”, cuando se alude la llegada del salvador prometido por los profetas. Se hila en las pláticas, siempre en tono sarcástico, es decir, cuando se espera algo que sabemos que nunca va a ocurrir. ¿Les suena?