Política

¿Qué sigue?

No sé ustedes, queridos lectores, pero para mí las noticias que ocurren en el entorno, cuando pienso que lo reciente es lo más atroz que hayamos visto, viene la siguiente semana y supera a la anterior, pero además tomando diferentes ángulos y matices. No quiero hacer de este espacio de encuentro un inventario del horror, sólo mencionaré la última que hirió profundamente mi sensibilidad como humana.

Tengo claro que en la miscelánea del terror en la que se están convirtiendo cada día nuestras sociedades, existen diversas formas y medios para hacerse presente, a saber: en el aspecto político, como cuando nos enteramos de un escándalo de prepotencia, indiferencia al servicio público, o lo más común, la corrupción, invariablemente estos actos provocan en los ciudadanos sentimientos de frustración, indiferencia, conformismo… a lo mucho, un poco de enojo.

Espero equivocarme, pero el grueso de la población que se entera, difícilmente tiene pensamientos que profundicen en este tipo de actos, y mucho menos que lleven a tomar postura crítica sobre los actores que realicen este tipo de hechos.

Distintos son los sentimientos que experimentamos las personas que nos informamos sobre eventos de violencia, que son la mayoría, en los que experimentamos diversos sentimientos; en principio, compasión por las víctimas, dudas sobre los motivos que propiciaron los acontecimientos, la falta de prevención de las autoridades y la impunidad. Pero en el ambiente social se impregna el “aroma” inconfundible de la más destructiva de las emociones: el miedo.

Estimados lectores, coincidirán conmigo en que, en todas estas variables, se encuentra la interrogante de saber el origen o motivo de estos hechos, incluso los de carácter político.

Lo anterior me remite al concepto de familia, pues es ahí donde aprendemos lo que hacemos socialmente en la vida, los valores en los que nos educaron, en los que nos han formado, cuidado, y desde luego, amado.

Esos valores son los que nos dan sentido de pertenencia, herramientas de disertación para distinguir el bien del mal, los que nos fortalecen para la construcción de proyectos conjuntos. Los valores son, entonces, la brújula que nos orienta sobre la correcta ruta que tomamos frente a las disyuntivas que tenemos que tomar en el diario caminar hacia la felicidad.

Tengo la convicción de que el valor supremo es el respeto por la vida. Y me pregunto… ¿Dónde estuvo la familia del adolescente que apuñaló a otro niño?


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Carolina Monroy
  • Carolina Monroy
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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