Política

La batalla de San Lorenzo

Mañana viernes, en las afueras de Calpulalpan, Tlaxcala, habrá una pequeña ceremonia para conmemorar una gran batalla en México. La batalla de San Lorenzo ocurrió hace casi 170 años, el 10 de abril de 1867, en el sitio conocido hoy como Puente de Márquez. Fue una de las victorias más importantes del Ejército de la República. Permitió la toma de Querétaro, la ocupación de la ciudad de México y el fin del Imperio de Maximiliano. Una victoria estratégica, hoy apenas recordada. Para reparar esta injusticia, Omar Mayorga Gallargo, promotor de la ceremonia de mañana, escribió el libro Plomo republicano: la batalla de San Lorenzo del 10 de abril de 1867, que publicó el año pasado en Puebla. La historia ocurrió así:

En marzo de 1867, el general Leonardo Márquez, lugarteniente del Imperio, salió de la ciudad de México a la cabeza de un ejército de alrededor de cinco mil hombres –austriacos, húngaros, polacos, belgas y mexicanos– que dirigió hacia Puebla, sitiada por el general Porfirio Díaz. No pudo llegar a tiempo: la plaza fue tomada por los republicanos el 2 de abril. Tuvo que retroceder hacia la ciudad de México, para fortificar la capital y apoyar desde ahí a Maximiliano, sitiado en Querétaro por el general Mariano Escobedo. Díaz persiguió a Márquez. Dio orden de obstaculizar su marcha hacia la capital al coronel Jesús Lalanne, quien enfrentó a Márquez el 8 de abril en los alrededores de San Nicolás el Grande, hacienda al oriente de Calpulalpan. Lalanne fue derrotado por completo, pero cumplió el propósito de retardar la marcha del general Márquez. Su foto aparece en la página 48 del libro de Mayorga Gallargo.

Díaz rodeó a Márquez en la hacienda de San Lorenzo. Márquez rompió el sitio en la madrugada del 10 de abril; avanzó por el camino de Calpulalpan a Texcoco, hacia la ciudad de México. Ahí estaría a salvo, pero antes tenía que cruzar la barranca de San Cristóbal. Había ahí un puente de piedra que había sido desaterrado por los republicanos, sin poder ser destruido por completo. “De las vigas del puente sólo quedaban tres”, anotó el príncipe Salm-Salm, citado por Mayorga Gallargo. Los imperialistas fueron acorralados ahí. “No siendo posible conducir nuestra artillería y nuestros carros por el sendero estrecho”, dijo Márquez, “nos vimos en la necesidad de dejarlos donde ya no fue posible que siguieran, inutilizando los cañones, derribándolos hasta el fondo de barrancas profundas”. El general arrojó al precipicio sus cañones, sus reservas de pólvora, sus cajas de municiones, sus proyectiles ya cargados. “Se produjo una terrible explosión”, registró el conde Khevenhüller, “con un estruendo parecido al de los truenos”. Los soldados fueron arrojados al suelo por la presión del aire; los caballos tiraron a sus jinetes para correr hacia las montañas.

Márquez fue derrotado: no podría ya defender México, ni apoyar en Querétaro a Maximiliano. “Creo, señor, que puede usted emprender su marcha para la ciudad de México”, escribió Díaz a Juárez. “Aunque no ocupáramos desde luego la capital, el gobierno podría establecerse sin la menor dificultad en Pachuca, Toluca o San Angel. Pero yo digo a usted que creo que todo esto ha concluido”. Márquez llegó a la capital con un puñado de soldados. Corrí a la garita de San Lázaro para contemplar el espectáculo, para mí completamente nuevo y desconsolador, de un ejército derrotado hasta la disolución total”, relató un testigo. “De los cinco mil hombres que sólo pocos días antes habían desfilado ante mí acompañados por la alegre resonancia de las cornetas, posé los ojos en un puñado de figuras hambrientas y rendidas”. La República acababa de triunfar en la batalla de San Lorenzo.

Entresacado: “Fue una de las victorias más importantes del Ejército de la República”.


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Carlos Tello Díaz
  • Carlos Tello Díaz
  • Narrador, ensayista y cronista. Estudió Filosofía y Letras en el Balliol College de la Universidad de Oxford, y Relaciones Internacionales en el Trinity College de la Universidad de Cambridge. Ha sido investigador y profesor en las universidades de Cambridge (1998), Harvard (2000) y La Sorbona. Obtuvo el Egerton Prize 1979 y la Medalla Alonso de León al Mérito Histórico. Premio Mazatlán de Literatura 2016 por Porfirio Díaz, su vida y su tiempo / Escribe todos los miércoles jueves su columna Carta de viaje
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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