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Domingo , 21.04.2019 / 12:16 Hoy

Carta de viaje

‘Brexit’: sin salida

Carlos Tello Díaz

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Hace casi tres años, en junio de 2016, Reino Unido votó, por casi 4 puntos de diferencia, a favor de abandonar la Unión Europea. Inglaterra, sobre todo, era entonces un país profundamente dividido con respecto a la relación que deseaba tener con el resto de Europa. Lo sigue siendo. Los ingleses no se piensan a sí mismos como parte de Europa. Viven en una isla y los europeos son, para ellos, otra cosa: los habitantes del Continente. Aun así, resultaba extraño, en 2016, que tantos de ellos estuvieran a favor de un paso, brexit, que según la mayoría de los economistas podía tener consecuencias muy graves para su bienestar. Era tan extraño, que muchos ponían en duda la veracidad de las encuestas. Pero las encuestas no estuvieron tan equivocadas. Aunque en vísperas del referendo de 2016 la tendencia era favorable a la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea, ellas indicaban claramente que todo podía pasar. Alrededor de uno de cada 10 electores afirmaba que estaba todavía indeciso, y el país profundamente dividido en dos.

Ganó brexit. Pero el gobierno del Reino Unido no fue capaz de gestionar con éxito esa decisión, en parte porque los propios partidos no pudieron, y no pueden aún, asimilarla. El típico partidario de brexit es viejo, ignorante y pobre, y vive en la provincia, y el típico partidario de remain es joven, educado y rico, y vive en la ciudad. El problema es que el brexiter aquí descrito vota normalmente por el Partido Laborista, que mayoritariamente es remainer, mientras que el remainer vota generalmente por el Partido Conservador, que a su vez es esencialmente escéptico de la Unión Europea, es decir, brexiter. Todo lo complica, además, la relación de Inglaterra con Escocia y con Irlanda. Eso ha hecho imposible construir una clara mayoría en el Parlamento.

¿Qué va a suceder? ¿Habrá otro referendo? Las encuestas más recientes muestran que pocos han cambiado de opinión, aunque esos pocos podrían, ahora, hacer la diferencia. El promedio de los sondeos de opinión muestra, desde hace algún tiempo, que son algo más las personas que dicen ahora que votarían a favor de la permanencia en la Unión Europea si se repitiera la votación (los remainers). Hoy por hoy, un 54 por ciento de los ingleses dice estar a favor de quedarse (remain) y un 46 por ciento dice estar a favor de irse (brexit). El cambio lo explica, sobre todo, el número de personas que no votaron en 2016: 46 por ciento de ellas dice que votaría por quedarse y solo 19 por ciento dice que votaría por irse.

¿Quieren entonces los ingleses otro referendo? Depende de cómo esté planteada la pregunta. Pero eso no resolverá el problema, que es un problema no solo político, sino social: el pueblo está profundamente dividido sobre un tema que lo afecta en lo más hondo.

Hay mucho que criticar en la forma en que los ingleses han vivido este trauma, en concreto la incapacidad de muchos de sus líderes de buscar un compromiso. Las burlas y las criticas abundan en la prensa. Pero a mí, al menos, me inspira respeto la forma en que han tratado de dar una solución democrática a un problema que los divide tan profundamente.

Investigador de la UNAM (Cialc)
ctello@milenio.com

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