Si algo queda claro en estos tres años de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador es que es de ideas fijas, expresadas hace mucho tiempo y que difícilmente, si es que algún día, cambia de opinión.
En seguridad ha sido hasta ahora el caso. Reviso el libro 2018 La salida, escrito rumbo a las elecciones de aquel año y desde ahí —más allá que en otros momentos en la plaza pública dijo cosas diferentes— anunciaba, por ejemplo, la incorporación del Ejército y la Marina a labores de seguridad pública. “No debe desaprovecharse personal, experiencia e instalaciones para garantizar a los mexicanos el derecho a vivir sin miedos y temores”, escribió en aquel libro el hoy Presidente.
También quedaba claro desde ahí que la estrategia sería —sin decirlo con esas palabras— la de los abrazos, y que la solución “más eficaz y probablemente la menos cara, es combatir el desempleo, la pobreza, la desintegración familiar, la pérdida de valores y la ausencia de alternativas”. La misma idea que, aunque parece estar probada como equivocada, lleva mucho tiempo en la mente del Presidente. Y sí, descubro esta idea de que son los neoliberales de antes los responsables de la violencia e inseguridad, “por el estilo de vida inducido por la cultura del grupo dominante”. La narrativa rescatada en la mañanera desde hace unas semanas.
Lo que ha sucedido hoy es que los grupos delincuenciales han visto esta estrategia, sobre todo la pasividad de fuerzas federales y la aumentada debilidad de las fuerzas locales, como una oportunidad para ganar espacios territoriales frente al Estado y frente a bandas rivales para aumentar su negocio. Las organizaciones se han empoderado.
La pregunta hoy es qué dirá el gobierno de EU. Y creo que la pregunta importa porque tal vez una de las únicas veces, tal vez la única en que el presidente López Obrador cambió una idea de cómo enfrentar un asunto, tuvo que ver con la relación con EU en el tema migratorio en ambas de nuestras fronteras: en el sur con el despliegue militar y en el norte aceptando el Quédate en México.
Ninguna de las agencias de seguridad estadunidenses de seguridad o antidrogas están muy contentas con el empoderamiento de los cárteles que hoy se disputan rutas de tráfico y territorios fronterizos de manera despiadada.
Esa conversación ya comenzó. Veremos si eso hace al Presidente repensar la estrategia.
@puigcarlos