La primaria de New Hampshire ha dejado claro que, como se anticipaba y a reserva de algún evento extraordinario, Donald Trump será el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos.
Estas elecciones en el país del norte serán una repetición de las de hace cuatro años, que terminaron con la toma del Congreso y la radicalización del trumpismo que, a la fecha, no las reconoce como válidas. Es posible que Haley se quede en la carrera hasta el mes que entra cuando tocan las primarias en Carolina del Sur, estado que ella gobernó, pero ahí va muy debajo de Trump en las encuestas; o tal vez esté esperando que alguno de los múltiples procesos legales que enfrenta el ex presidente lo baje de la candidatura, pero eso se ve aún más complicado.
El triunfo de Trump tendrá un efecto inmediato entre republicanos que comenzarán a alienarse con él y sus ideas de manera más clara, y los que ya eran trumpistas ahora lo serán con más energía. Y una de esas “ideas” es su furia antimigrante. Ayer tuvimos un primer paso en ese sentido.
Nadie cree que los gobernadores de Texas y Florida son promigrantes, pero unas horas después de la elección de New Hampshire, el texano Greg Abbott emitió un comunicado rebelándose contra una decisión del gobierno federal que acababa de ratificar la Suprema Corte.
Publicó un comunicado que dice: “El gobierno federal ha roto el pacto entre Estados Unidos y los estados. El Poder Ejecutivo de EU tiene el deber constitucional de hacer cumplir las leyes federales que protegen a los estados, incluidas las leyes de inmigración. El presidente Biden se ha negado a hacer cumplir esas leyes e incluso las ha violado”.
Y luego: “Por estas razones, ya he declarado una invasión bajo el Artículo I, Cláusula 3 para invocar la autoridad constitucional de Texas para defenderse y protegerse. Esa autoridad es la ley suprema del país y reemplaza cualquier estatuto federal que indique lo contrario”. Minutos más tarde, Ron DeSantis tuiteó: “Si la Constitución realmente hiciera que los estados fueran impotentes para defenderse contra una invasión, no habría sido ratificada en primer lugar y Texas nunca se habría unido a la Unión cuando lo hizo. Texas está defendiendo la ley mientras que Biden la está incumpliendo. Florida seguirá ayudando a Texas con personal y activos”.
Con Trump candidato desde ahora, las cosas solo se pondrán peor.