Política

El claro mensaje de la Presidenta

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Pocas cosas repite más en su libro Julio Scherer que aquello del 90 por ciento de lealtad y 10 por ciento de eficiencia para describir el sexenio anterior.

Varias veces lo repite para describir los asuntos que costaba más resolver, que se atoraban o que no llegaban a buen fin, o al menos al que Andrés Manuel López Obrador quería que llegaran. No es parte del libro, pero lo de la “Nueva Escuela Mexicana” fue algo similar a otros proyectos.

Hecho con prisa —porque AMLO pedía que todo lo de él se terminara antes de que concluyera su sexenio— el cambio en libros de texto y, de hecho, el pretendido cambio al modelo de educación fue un desastre. Desastre más allá del propio modelo, criticado por todo el que algo sabe de eso, pero también por su implementación urgente, a las carreras, mal hecha. Todo mal, pues.

Basta que vayan ustedes y pregunten a cualquier escuela pública de los grados donde se supone debería estar implementado tal modelo. Pues no, las cosas —por suerte— siguen más o menos como antes, nada más que un poco peor para la confusión.

Ahora, el líder de aquel desastre ha creado otro desastre para el gobierno de Claudia Sheinbaum.

Después de semanas de llamar corrupto a su jefe, de decir que quieren terminar el “verdadero” proyecto de la 4T para la educación, sin rendir cuentas de su propio desastre, se niega a aceptar que eso, en cualquier gobierno, sería imposible de decir sin una carta de renuncia por delante.

Más cuando su jefe, el secretario de Educación, fue el líder, el presidente del partido que abandera y simboliza el movimiento, que dice defender, en la segunda mitad del sexenio pasado y cuando Claudia Sheinbaum fue nombrada candidata y ganó la Presidencia. ¿Qué parte no entendió Marx Arriaga de todo esto?

La Presidenta y su secretario de Educación han hecho lo único que se puede hacer. Adiós, Marx.

La pregunta en estos días será cuántos más de aquellos que se dicen verdaderos lopezobradoristas —subrayo el “se dicen”— saldrán a la defensa de Arriaga y su modelo fallido, por lo tanto, en contra de Delgado.

La Presidenta defenderá el modelo de manera discursiva y hasta elogiará a Arriaga, pero lo único claro es que —se tardó, se está tardando, pero poco a poco— el mensaje de Palacio Nacional es: yo soy la Presidenta.

No está mal. Nada mal.


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Carlos Puig
  • Carlos Puig
  • carlos.puig@milenio.com
  • Periodista. Milenio TV, Milenio Diario y digital, de lunes a viernes. Escucho asicomosuena.mx todo el tiempo.
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