Política

El alcahueteo a la CNTE no cesa

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M+.- El miércoles, en las proximidades del Estadio Azteca Banorte, a la facción guerrerense de la CNTE le indignó más que la policía inspeccionara lo que llevaban sus activistas que el hallazgo de mazos, tubos metálicos, barretas, cohetones y palos.

La lideresa de la Ceteg, Elvira Veleces Morales, protestó porque no se les presentó una “orden” judicial para hacerlo ni se aplicó un adecuado “protocolo”, y se preguntó: “Si esto no es criminalizar la protesta social, ¿qué ejemplo más necesitamos…?”.

El episodio remite a lo sucedido la semana anterior en la caseta de cobro de Tlalpan de la autopista México-Acapulco en vísperas del inicio de los juegos de la Copa Mundial de futbol, cuando la misma policía preventiva, desde luego sin “orden de revisión”, impidió por cuatro horas el paso a Ciudad de México de 16 autobuses que habían sido secuestrados por normalistas de Ayotzinapa y viajaron para reforzar a la CNTE, en los que descubrió 59 artefactos explosivos. Aunque no hubo consecuencias ministeriales (¿para qué servirá la Ley Federal de Uso de Armas de Fuego y Explosivos?), su actuación fue celebrable porque, sin recurrir a la represión, evitó riesgos mayores.

Lo incomprensible es la inconsistencia del criterio gubernamental:

Harta del chantaje y de las rijosas manifestaciones, la presidenta Claudia Sheinbaum calificó a la CNTE de ser “de derecha”, desconoció la representatividad de sus dirigentes, dio por cancelado cualquier diálogo con ellos excepto a nivel estatal y anunció que su gobierno trataría directa y solamente con el profesorado “escuela por escuela”.

Antier, sin embargo ––pocas horas después del hallazgo de los mazos, tubos metálicos, barretas, cohetones y palos––, volvió a abrirle las puertas de la Secretaría de Gobernación a la CNTE para un “diálogo” más… destinado al fracaso.

Y es que la Coordinadora rechaza cualquier ofrecimiento, siempre exige más y sigue movilizándose para sacar mayores prebendas de las muchas que le ha concedido el obradorato.

Pero cuando a una orden le sigue una contraorden, como se ha pasado al costo en este espacio, lo único que se obtiene es el desorden.

Si la autoridad sabe perfectamente quiénes son, de dónde vienen y cuál ha sido el histórico comportamiento vandálico de sus hordas, ¿por qué permite la entrada a la capital de convoyes atestados de quienes ––bien sabe–– llegan a montar bloqueos, cometer saqueos, destrozos y variados actos de provocación e intimidación?

¿Ignora que la CNTE paraliza ciudades, cierra carreteras, toma casetas y gasolineras, cierra comercios y aeropuertos, vandaliza edificios y mobiliario públicos y privados, y “encapsula” a millones de ciudadanos convertidos en rehenes y ajenos por completo a su delincuencial negocio?

¿A cuánto ascenderán las pérdidas económicas en bienes y servicios ocasionadas por la más irresponsable facción del magisterio nacional?

¿Por qué Sheinbaum y Clara Brugada permiten a contingentes delincuenciales tomar por asalto la capital y hacer lo que precisamente están haciendo…?


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Carlos Marín
  • Carlos Marín
  • cmarin@milenio.com
  • Periodista con 55 años de trayectoria, autor del libro Manual de periodismo, escribe de lunes a viernes su columna "El asalto a la razón" y conduce el programa del mismo nombre en Milenio Televisión
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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