Política

Coaliciones y democracia

  • Prospectivas
  • Coaliciones y democracia
  • Carlos Iván Moreno Arellano

Una de las cualidades distintivas de la democracia electoral contemporánea es la fragmentación. Se terminó la era en que dos grandes partidos, usualmente uno conservador (de derecha) y otro progresista (de izquierda), representaban los intereses de toda la sociedad.

Podemos verlo, por ejemplo, en España, donde ninguna de las dos fuerzas tradicionales -Socialistas y Populares- logró una mayoría suficiente para formar gobierno tras las últimas elecciones, ni siquiera recibiendo el apoyo de aliados medianos, como el ultraizquierdista Sumar y el ultraderechista Vox. Para gobernar, el PSOE necesitará de una sinfonía disonante de apoyos: la izquierda independentista vasca, la izquierda independentista catalana, la izquierda independentista gallega, la socialdemocracia soberanista vasca y la derecha independentista catalana. Un trabalenguas.

En México, solamente en alianza los tres partidos históricos -PAN, PRI y PRD- serían medianamente competitivos ante la avasalladora popularidad de Morena. Aunque en nuestro país esta aglutinación multicolor resulte una novedad -y haya quiénes se sorprendan por ello-, en sistemas parlamentarios y democracias más maduras (como la chilena) el pacto y la coalición son más la norma que la excepción.

Si bien asociamos la fragmentación con la debilidad, ésta puede significar, por paradójico que parezca, un síntoma de salud democrática. Mientras la concentración de poder incentiva los atropellos e impide su reversibilidad, la fragmentación orilla a la cesión y los acuerdos. En una democracia fragmentada las victorias son parciales, las derrotas también.

Con el proceso electoral abierto en Jalisco, durante las próximas semanas se discutirá la conveniencia de formar coaliciones entre fuerzas políticas que parecieran no compartir mucho entre sí. Si bien lo ideal puede ser que los pactos se realicen con base en coincidencias ideológicas y programáticas, la conversación entre distintos actores democráticos ya es un bien en sí mismo.

Si tanto a nivel estatal como federal la construcción de coaliciones se traduce en límites, controles y equilibrios frente a la concentración del poder, bienvenidas sean. Reflejan madurez democrática.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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