Política

Defensa de la democracia: el partido continúa

La Cumbre en Defensa de la Democracia nació alrededor de 2021 por iniciativa de Joe Biden con el objetivo de construir una agenda multilateral en defensa de la democracia y sus instituciones, así como frenar sus erosiones. La Cumbre de 2026 quizá ha sido la más potente hasta ahora por su impacto y contexto global: resulta más relevante ajustar la estrategia cuando el rival ya ha marcado algunos goles. Esta Cumbre es también una respuesta narrativa frente a múltiples tensiones: la erosión institucional en Estados Unidos, la vía violenta de Irán, el conflicto en Rusia, los casos de Venezuela y Cuba, y la creciente ola de ultraderecha. En Barcelona, líderes progresistas buscaron rearticular una agenda común ante ese escenario.

Algunos analistas la comparan con el Foro de São Paulo, impulsado por Lula da Silva en los noventa, donde partidos de izquierda intentaron construir una agenda regional. Aquel esfuerzo tuvo logros, pero perdió fuerza tras el encarcelamiento de Lula, la muerte de Chávez y derrotas electorales progresistas.

El momento actual requiere rearmar una agenda progresista que reconozca los errores propios, incluidos los de gobiernos de izquierda que, junto con los populismos, también han contribuido a la erosión democrática, y que admita que posiciones moderadas de derecha también pueden ser democráticas. Esa autocrítica se asoma en los discursos y proyecta el siguiente paso: México como sede en 2027, en un año que será democrático tanto en las urnas como en la arena diplomática, si se confirma el evento.

Pedro Sánchez afirmó que la democracia se erosiona desde adentro: “si el sistema no responde, pierde legitimidad y crece el extremismo”. Gustavo Petro advirtió que el problema no es solo interno, sino también una arquitectura multilateral disfuncional. Lula da Silva señaló que la extrema derecha explota la frustración social con mentiras. Gabriel Boric recordó que “la democracia no es natural, es frágil”. Y Claudia Sheinbaum insistió en la dimensión moral y social de la democracia, sustentada en “fraternidad, dignidad y bienestar”.

Se rechazaron el intervencionismo militar, la guerra y las derivas autoritarias. El reto de inmediato es construir una agenda progresista que reconozca los excesos del capitalismo, permitidos por los propios gobiernos, y que logre algo más complejo: que la democracia dé resultados concretos. Gobiernos eficaces, cooperación tangible y una narrativa capaz de disputar el orden internacional.

El progresismo tendrá que dialogar con la derecha democrática si quiere colocar los derechos humanos y la democracia en el centro. El partido empezó en los noventa, no sé si estamos en el medio tiempo o en tiempos extra, pero continúa.


Google news logo
Síguenos en
Carlos Aguirre
  • Carlos Aguirre
  • Consejero electoral del IEPC Jalisco
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.