Al bifurcarse su camino, la presidentA (con A) tuvo que optar por el interés nacional o por el de su cofradía de narcopolíticos. Decidió por lo segundo, alegando que solamente defiende en grado heroico la soberanía de los mexicanos.
La llamada 4T ha sido ante Washington más sumisa que las pasadas administraciones, pero llegó el momento en el que la referida mandataria tuvo que decirle al yanqui: con la pena, güero, pero a los míos no te los puedo entregar porque México es un país libre, independiente y soberano.
Recordemos que por órdenes de Trump, Tartufo envió 30 mil militares a la frontera sur para obstruir el paso de migrantes a EU, y Sheinbaum mandó otros tantos a la del norte con el mismo propósito. Pero el caso más ominoso y sin precedentes fue la entrega de 96 mexicanos a los tribunales del vecino país, atropellando nuestras leyes y los derechos fundamentales de quienes fueron llevados como animales en aviones militares.
¿A qué se debió el violento viraje presidencial? A lo dicho: es que ahora los reclamados son parte del peligroso grupo de rufianes que la llevaron a Palacio Nacional y la mantienen ahí. Consciente de la realidad dijo temblando: “vienen por ellos y por otros más”. Esa mujer está atrapada por los criminales a quienes les debe todo y le saben todo. Comprende que como aliados son insustituibles pero que si los traiciona harán valer su poder. Los delincuentes que ya declararon ante las fiscalías y jueces del país vecino encueraron al impoluto movimiento (seudo) regenerador y echaron al drenaje las banderas con las que a tantos engañó. Ahora imaginemos lo que vomitarán los que faltan por hablar y que también querrán salvar sus pestíferos pellejos.
Ciertamente, lo patriótico sería que, conforme al Tratado vigente, nuestras autoridades ejecutaran sin pretextos las detenciones provisionales solicitadas por las autoridades de EU, pero el horror las paraliza.
Es menester considerar que el gobierno de México pudo simplemente notificar a su contraparte que no obsequiaría su petición y que esos 10 mexicanos serán investigados y juzgados aquí, pero la repuesta fue falaz y desafiante: la señora negó que haya pruebas, se envolvió en la Bandera Nacional y acusó de injerencista a su vecino, quien sólo pidió una detención provisional sustentada en el supradicho Tratado; y las pruebas que le exigen debe aportarlas hasta que solicite formalmente la extradición.
Ahora bien, sin entregar a esos rufianes aumentarán las presiones yanquis y se confirma que nuestro gobierno está coludido con el narcoterrorismo internacional.
Por eso, gocemos la caída de un régimen que nació, vivió y murió podrido, pero emprendamos con alegría y valor la reconstrucción de nuestra patria, recordando que México es carbón que ha sido lumbre y con facilidad se enciende.