Cultura

Nahum B. Zenil

Fui a Chicontepec porque quería conocer el lugar de nacimiento de Nahum B. Zenil, el universo hostil de su infancia. Donde de niño se le apareció la Virgen de Guadalupe para salvarlo en su desamparo. Donde las calles, color tierra, en sus transparentes sepias relucen y semejan espectros del pasado. Calles que percibía como cordilleras, precipicios sin fin donde la sangre, como sagrado corazón, acecha. La iglesia, el lugar para el rezo donde su madre evocaba lamentaciones. Nahum es el fantasma que se desliza como una geisha huasteca pintando mundos en el que sus autorretratos inundan la pintura mexicana. Y Gerardo, su compañero, amante y fiel, le acompaña con la verga inhiesta en desafío a la salvajada de pensamientos obtusos. Nos miran de frente, sin miedos, libres como la naturaleza misma. Pintura que se expresa en libertad, sin prejuicios y limpia de aquello que la sociedad oculta.

El cronista Antonio Bertrán escribió en Nosotros los jotos de la visita que le hicimos a Nahum B. Zenil en noviembre de 2021 a su casa de Tenango del Aire, ahí donde Carlos Monsiváis se quedó a dormir una noche, con el chacal en turno. Casa que resguarda los mismos colores de Chicontepec: ocres, trigos, maíz, con esa invención de rojos puros, aderezados de banderas nacionales devoradas por el culo del pintor —en homenaje a Enrique Guzmán—, otro marginado por puto, aunque hoy sean consagrados del arte patrio. La casa de Nahum es un atrio, una iglesia, un santuario, un edén, un descanso visual, un museo donde solo la pintura del artista brilla con soles de tristeza, melancolía, soledad, ahí donde ser es ser visto, en el ego del comienzo para ser yo, tú, y los demás.

Fui al Museo del Chopo a reencontrarme con la pintura de Nahum B. Zenil y descubro por tercera vez que su casa es mi casa. De aquí somos quienes caminamos echados pa’lante, sin temor al qué dirán, con el rostro al descubierto, con el espejo de Nahum y Gerardo, con las espinas del rosal, con la frente en alto, con la reconstrucción de su sala en Tenango, con el recuerdo de Chicontepec, con la memoria de una pintura que es Nahum, Nahum, Nahum… Obras como poemas sin palabras. El pintor que escribe y disimula que pinta.

Felices 80 años. 

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Braulio Peralta
  • Braulio Peralta
  • juanamoza@gmail.com
  • Periodista, ensayista y editor. Autor de Otros nombres del arcoíris, El poeta en su tierra, diálogos con Octavio Paz, De un mundo raro, un libro de crónicas de sus personales viajes como corresponsal en España, y El clóset de cristal. Publica todos los lunes su columna La letra desobediente.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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