Circula un video con ganas de hacernos reír: Denise Maerker pregunta a López–Gatell: “Doctor, ¿cuándo vamos a regresar a la normalidad”? (Subraya la palabra “normalidad”). La respuesta es dura, realista: “Yo contestaría que lo más probable es que nunca”. Y el chiste, negro, es que tiene altas probabilidades de ser cierto: no volveremos a la “normalidad”como creemos. Es como si quisiéramos darle la misma calificación a Carmen Aristegui –la que tuvo antes de que AMLO llegara a la Presidencia–; o a Sanjuana Martínez antes de que pisara Notimex.
Los medios de comunicación viven hoy un serio deterioro en su credibilidad, no por lo que diga o haga AMLO. No: es por las redes sociales, por el crecimiento de la sociedad civil, pero también por el covid-19 que con tantos días de encierro exige estar más atentos de lo que se informa –cómo se informa–, y lo que se opina –y quién lo escribe. Si con AMLO cayó la credibilidad de algunos líderes de opinión, hoy esa seguridad puede terminar en los suelos si no aceptamos que el escrutinio del público está a la orden del día.
No se trata de estar cerca o lejos del poder o del pueblo. Se trata de estar con lectores críticos. Subió el número de gente que quiere estar más y mejor informada. El que hoy los medios sufran problemas de circulación y venta no quiere decir que no existan interesados en la información con opinión crítica. No nos equivoquemos.
De que hagamos populismo mediático con un video a favor de Sanjuana Martínez, por ejemplo. O de que si lo dijo el New York Times ya lo dijo la Verdad, sí, con mayúsculas. O cabecear una nota donde leemos que México tiene más muertos que China (uno podría creer como importante ese dato si ya hubiéramos igualado los muertos de España, Italia, o peor, Estados Unidos). El lector se da cuenta de esas lecturas nada gratuitas, sesgadas.
Tiene razón AMLO cuando apunta a los diarios internacionales que hicieron campaña junto con José Narro contra el gobierno de México, donde hablan de muertos que no pueden comprobar. Pero también el periodismo que hace que le regresen a Bartlett sus ventiladores…
Igual ya enloquecí en estos 57 días de encierro (empiezo a entender a Rosario Robles).
Ya me dirán…