Política

La violencia que se aprende

Me llegó un mensaje de mi hija en el que me decía: “Qué miedo.” Algo me dijo que esta vez no era broma.

Cuando cargó la foto, era una cartulina en la universidad: un compañero señalado como peligroso, acusado de acoso y de haber expresado intenciones de cometer una masacre. Un día antes, un joven asesinó a dos maestras en Michoacán. No quise comparar pero me fue imposible: lo que ocurre en un lugar deja de ser ajeno cuando se vuelve posible en otro.

Ese miedo no nace en el vacío, se forma en lo que circula todos los días: foros, redes, videos. Ahí operan comunidades como la de los incels, donde la frustración de los jóvenes porque las mujeres “no los pelan”, se convierte en odio dirigido. Ese discursolo validan figuras públicas, lo consumen millones, lo repiten adolescentes.Llega incluso a Roblox, donde los niños imitan el odio. Aprenden a ridiculizar a la mujer que no es sumisa, a convertir el control en juego. Empieza como “consejo” y termina siendo aprendizaje.La libertad de las mujeres se vuelve provocación.

Es ahí es donde debería entrar el Estado a través de la Alerta de Violencia de Género; que existe para reconocer que la violencia ha rebasado la capacidad ordinaria y obligar a actuar de inmediato. En el papel, es un mecanismo de emergencia; y en la práctica, llega tarde.

Se activa cuando el daño ya es visible, cuando la estadística ya creció, cuando el miedo ya es cotidiano, reacciona a lo ocurrido, pero no alcanza a intervenir en lo que lo hace posible: ese aprendizaje que nace en lo digital y se normaliza, cuando preguntamos a estas alturas si hubo provocación por parte de la víctima, en lugar de mirar la estructura que la produce.

Rita Segatolo llama pedagogía de la violencia y se refleja en las más de seis mujeres asesinadas al día. Vivimos en un sistema en donde se mide el derecho a la seguridad en función de la obediencia de sus mujeres.

La Alerta no falla por técnica, sino por tiempo y por enfoque y ya no podemos esperar a que el daño sea noticia; porque cuando la Alerta se activa, la violencia ya aprendió a existir; y mientras el Estado sigue reaccionando, el problema sigue formándose en otros lugares: en lo que se repite y se vuelve normal.

Ahí es donde el Estado tendría que intervenir; no cuando ya ocurrió, porque cuando llega tarde, lo único que queda es contar lo que ya no se pudo evitar y solo llega a administrar el daño.


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Bertha Orozco
  • Bertha Orozco
  • Jueza de Distrito en el Estado de Hidalgo
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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