Política

Dicen que los escuchamos cuando ya está todo dicho

Se dice que ahora les llamamos infancias, en plural, para no dejar a nadie fuera

Dicen que en León, Guanajuato, ese lugar que una no termina de dejar del todo, hubo escuelas donde la letra tenía que salir bonita, la ortografía sin errores y las tablas bien aprendidas a fuerza de repetirlas. Dicen que ahí se aprendía a sentarse derecho, a no interrumpir, a no adelantarse. No hacía falta decir “la letra con sangre entra”; se entendía. También se contaban otras cosas: reglazos en las manos, rodillas sobre ladrillos, el sol cayendo encima. Historias que no eran de un solo lugar y que hoy se dicen entre risas, con pausas, a veces bajando la voz.

Y algo de eso se nos quedó, ya no en los recuerdos, en la manera en que seguimos estando, en ese impulso de no movernos demasiado, de medir el momento antes de decir algo.

Pero también dicen que hay lugares donde eso no funciona igual. En Summerhill School, en Inglaterra, dicen que un niño puede no entrar a clase y nadie sale a buscarlo, que puede quedarse mirando un hormiguero o treparse a un árbol y bajar cuando quiera; y que se reúnen, que hablan, que votan, y que lo que dicen niñas y niños entra en la regla.

Se dice que hoy se escucha a niñas, niños y adolescentes, que se les pregunta, que hay espacios para que hablen. Se dice que ahora les llamamos infancias, en plural, para no dejar a nadie fuera. Y es cierto de alguna manera, pero nombrar no alcanza si lo demás no cambia.

Se dice que ese derecho está en la Constitución, en ese artículo 4º que obliga a tomar decisiones considerando lo mejor para ellos; que está en la Convención sobre los Derechos del Niño y con base en su interés superior, nadie más debe hablar por ellos, que tienen que poder hacerlo directamente, frente a quien decide, en condiciones que les permitan entender y ser entendidos.

Se dice todo eso y algo de eso sí ocurre, porque hoy se preparan audiencias con juguetes, con mascotas, psicólogos, defensores y el juez que escucha a su nivel. Se cuida el momento en que una niña o un niño habla.

Se dice que ahora sí se les escucha, pero muchas veces ese momento llega cuando el expediente ya está integrado, cuando los hechos ya fueron narrados por adultos y la decisión ya empezó a tomar forma. Y entonces lo que dicen se escucha y se registra, pero no siempre alcanza a entrar en la decisión.

En Summerhill, lo que dicen niñas y niños entra en la regla; aquí, muchas veces, lo que dicen llega cuando la regla ya está casi hecha.


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Bertha Orozco
  • Bertha Orozco
  • Jueza de Distrito en el Estado de Hidalgo
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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