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Sábado , 20.04.2019 / 22:29 Hoy

Gatós de liebre

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En el mundo animado, comprendido aquel de principios de los años treinta hasta mediados de los sesenta del siglo pasado, la temática del hambre fue ampliamente abarcada; sopa de suela de zapatos, "habichuelas" cocidas y rebanadas finamente o hasta canibalismo, se mostraban desde una perspectiva cómica, pero con mucha historia de fondo.

En un aspecto más mundano, en la vida diaria el qué comer se convertía en todo un reto, y dentro del refranero popular una frase toma el protagonismo en esta ocasión:

¡que no te den gato por liebre!

Hasta hace poco tiempo este refrán tenía cierta lógica y hasta contaba con anécdota incluida; en la ciudad de México de los años setentas u ochentas, específicamente en la colonia Obrera, existió una cantina atendido por una pareja que recientemente se habían convertido en abuelos, los "fieles parroquianos" convergían en dicho lugar por un par de razones:

Su gusto por las bebidas fermentas, espirituosos o destiladas y por el sabroso conejo que ahí se ofrecía.

En alguna de aquellas noches de bohemia, y con un grupo de asistentes con estómagos insaciables, el gustado platillo a base de conejo se terminó, y en la angustia por seguir complaciendo a sus asistentes, el dueño simplemente salió a la calle en búsqueda de la materia prima sin éxito alguno, por lo que echó mano al mencionado felino, esta historia fue compartido con este espacio de ni más no menos que uno de los nietos de aquella pareja.

Por otra parte, y con mucho sentido fonético y lingüístico, nos encontramos con la palabra gató, que fuese la expresión utilizada en Francia a partir del siglo XVIII para los pasteles.

La combinación de dicha palabra y el sujeto liebre, sí existen dentro de los recetarios del siglo XIX; dicha receta consta de carne de liebre, picada y amasada con una ubre de vaca, especiada con sal, pimienta, perejil, laurel, ajo y tomillo que, acto seguido, es ligado con yemas de huevo para, finalmente, se colocado en un molde previamente recubierto con rebanadas de jamón, se hornea o se cuece en baño maría.

El pastel, como término, es designado a una masa de diversos ingredientes, y que puede ser dulce o salada.

Para fines prácticos, y como parte de los procesos de integración de la cultura francesa, por considerarse sofisticada, puede que nos haya podido caer en el error de confundir un pastel con un felino, y que, para darle sentido a dicho refrán, nos pareciese lógico preparar gato en vez de liebre por el simple hecho de contar con una anatomía similar.

Si bien ahora las caricaturas se han alejado de los temas gastronómicos, el hambre y la pobreza, también lo han hecho los refranes, cada vez menos utilizados, dejando casos como los aquí mencionados en viejas historias y la pregunta...

¿Alguna vez nos habrán servido gato por liebre?

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