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Miércoles , 24.04.2019 / 04:17 Hoy

Nada personal, solo negocios

Gas: de la adicción a la maldición

Bárbara Anderson

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Con todo esto del plan de rescate para Pemex, mediante inversiones para producción, ataque a la corrupción, recuperación de la infraestructura de refinación y demás acciones de la nueva administración, no se ha dicho gran cosa sobre el gas natural.

La principal razón es que a pesar de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador quiere reducir la dependencia de las importaciones de combustibles de Estados Unidos (origen de la mayoría de nuestra gasolina y casi todo el gas natural), México no podrá sacudirse lo que los expertos llaman “adicción” al gas natural texano. 

Ya lo dice la firma de análisis GlobalData, que advierte que ante la falta de una “estrategia comprehensiva” que considere el desarrollo de recursos sustanciales de gas natural, tanto en tierra como en agua, será difícil reducir el volumen de importaciones para la generación de energía o el uso industrial.

La firma advierte que la principal razón, además de la falta de políticas públicas al respecto, es que no hay un plan de inversiones para abatir esa dependencia, como quisiera el Presidente.

Pemex, dice GlobalData, tiene el dominio de las reservas de gas natural del país, que son enormes, pero carece del capital para emprender proyectos de desarrollo. Para agravar el asunto, hay mucha presión sobre la infraestructura actual de introducción al país del combustible, así como de su distribución.

A la mezcla se ha sumado, por ejemplo, la polémica por el pago a empresas que han enfrentado problemas en el tendido, gestión y operación de gasoductos, detonada hace unas semanas por el titular de CFE, Manuel Bartlett

Un punto a favor es que los productores texanos tienen en el sur a su mejor cliente, que es altamente dependiente de su gas, un matrimonio por conveniencia que los lleva a tener buenas ganancias con poca inversión.

 “La interconexión del mercado de gas natural entre EU y México funciona y, por ahora, el gas natural parece ser la opción más conveniente para México que tener que enfrentar una permanente y sistemática caída en el suministro”, explica el informe de GlobalData.

Cabe recordar que a la fecha, nuestro país tiene una demanda de casi 8 mil millones de pies cúbicos diarios de gas natural. De ese volumen, EU aporta 62 por ciento (casi 5 mil millones). 

El análisis de GlobalData advierte que estas cifras de importación se incrementarán a lo largo de la primera mitad de la próxima década. Lo delicado del asunto es que en EU también se incrementará la demanda de este combustible por parte de la industria regional. Con ello, vendrá presión al precio por pie cúbico, “lo que incrementará el riesgo económico para México por esa dependencia de EU”.

Sin planes claros de inversión en gas natural, con la cancelación de rondas para producción, y con la creciente demanda a ambos lados de la frontera, la adicción al gas natural de EU por parte de México podría convertirse en una maldición, o algo peor.

barbara.anderson@milenio.com
@ba_anderson

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