"Me preocupa el futuro porque es donde voy a pasar el resto de mi vida”, decía Miguel de Unamuno.
Estamos a horas de que empiece 2018 y ya comenzaron a llegar los pronósticos de cómo se perfila México.
¿Cómo terminamos 2017?
En lo positivo podemos palomear crecimiento del PIB —según a quien le pregunte— de entre 2.1 a 2.4 por ciento (HR Ratings vs. OCDE), aumento de 9.3 por ciento en exportaciones, 11 por ciento más de turistas internacionales y 6 por ciento más de ingresos por remesas.
Si bien hubo aumento de tasas e inflación esto no afectó ni el consumo ni la demanda interna, que se mantuvieron por encima de la economía. Este análisis lo resumió Alicia Bárcena, de la Cepal, mientras que Verónica Zavala, del BID, fue más optimista al decir que “México tiene una fortaleza macroeconómica envidiable”.
Eso sí, la mayoría de los analistas levanta la ceja, cual María Félix, cuando uno les pregunta: ¿Y cómo viene 2018?
A escala global se espera el crecimiento más sólido desde la última crisis financiera, “caerá el desempleo y es probable que la productividad aumente forzando una posible corrección en los mercados”, escribió días atrás el analista de FT, MartIn Wolf.
Pero aquí, los expectativas se enfriaron a causa de tres variables que dominarán el año: la campaña presidencial, la renegociación del TLC y la reforma fiscal en EU. El FMI espera que el PIB crezca solo 1.9 por ciento y la SHCP estará entre 2 y 2.6.
En todos los informes y reportes la palabra incertidumbre aparece dentro de estos pronósticos.
Pero creo que hay otras palabras que deberían estar: corrupción e inseguridad.
Este año caímos dos lugares en el ranking de Doing Business del BM y los factores que más afectaron fueron algunos relacionados con opacidad, como permisos de construcción, apertura de negocios o registro de propiedades.
Además, cerramos un año récord en inseguridad, robos y homicidios. Según el último ranking del Índice Global de Paz, la violencia costará este año el equivalente a 13.2 por ciento del PIB.
Mucho de esto debería discutirse en las rondas del TLC, porque el comercio “ilegal” entre México y EU creció el doble que el legal: por ejemplo este año aumentaron 16 por ciento nuestras “exportaciones” de heroína y 9.2 por ciento la de vehículos.
Por su lado, también creció la importación de armas ilegales desde EU. Según un reciente informe de FT, cada día 2 mil armas cruzan la frontera, mismas que alimentan esas cifras inéditas de violencia.
En 2018 no solo incertidumbre, sino también hastío será lo que dominará las variables económicas de México.
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