Política

¿Ascenso real?

El reciente ascenso de México en el índice de confianza para la inversión extranjera, pasando del lugar 25 al 19, ha sido recibido con entusiasmo en distintos sectores. A primera vista, parece una señal clara de que el país se está posicionando como un destino atractivo para el capital global. Sin embargo, conviene ir más allá de la celebración superficial y preguntarse qué hay realmente detrás de este avance.

En buena medida, este reposicionamiento responde a un contexto internacional que ha reconfigurado las cadenas de suministro. La relocalización de empresas hacia territorios más cercanos a Estados Unidos ha colocado a México en una posición privilegiada. No obstante, este impulso no necesariamente proviene de transformaciones internas profundas, sino de circunstancias externas que favorecen momentáneamente al país.

Esto plantea una interrogante incómoda: ¿México está mejorando estructuralmente o simplemente aprovechando una coyuntura? La respuesta parece inclinarse hacia lo segundo. Persisten problemas bien conocidos como la incertidumbre regulatoria, la debilidad institucional y las deficiencias en infraestructura, elementos que siguen siendo obstáculos para un desarrollo sostenido.

Aun así, la percepción internacional parece ignorar, o al menos tolerar, estas limitaciones. Esto sugiere que el atractivo de México radica más en su ubicación estratégica y en su acceso al mercado norteamericano que en la solidez de su entorno interno. Es decir, el país resulta conveniente, pero no necesariamente confiable en todos sus aspectos.

Otro punto relevante es la desconexión entre la llegada de inversión extranjera y el bienestar de la población. Históricamente, la inversión no siempre se traduce en crecimiento incluyente. Sin políticas que fomenten la distribución equitativa de oportunidades, el riesgo es que los beneficios se concentren en ciertos sectores o regiones, profundizando desigualdades existentes.

Además, la economía mexicana enfrenta un desafío persistente: la baja productividad. Sin avances significativos en innovación, educación y desarrollo tecnológico, el país corre el riesgo de quedar atrapado en un modelo basado en mano de obra relativamente barata y procesos de bajo valor agregado. Esto limita su capacidad de competir en el largo plazo.

Tampoco se puede perder de vista que el contexto internacional es volátil. Lo que hoy impulsa a México, como las tensiones geopolíticas y la reorganización del comercio global, podría cambiar en el futuro. Otros países están compitiendo activamente por atraer la misma inversión, y sin mejoras internas, México podría perder rápidamente su ventaja relativa.

En este sentido, el ascenso en el ranking debería interpretarse más como una oportunidad que como un logro definitivo. Es una señal de que el país está en el radar global, pero también un recordatorio de que aún hay mucho por hacer. Convertir esta visibilidad en desarrollo real dependerá de decisiones internas que fortalezcan las bases económicas y sociales del país.


Google news logo
Síguenos en
Azul Etcheverry Aranda
  • Azul Etcheverry Aranda
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.