Los recursos intelectuales escasean, la crisis afecta a la sociedad, tener ideas es más difícil que pagar impuestos, y la IA ya no se da abasto para tanta estulticia. Congresos mundiales para estudiar la inteligencia y cuál es el papel de la pedagogía para que las generaciones sean más funcionales, mientras la IA les hace las tareas escolares. Los congresos deberían estudiar la estupidez que es la pandemia siempre activa, contagiosa y sin vacuna.
En esta crisis agobiante, los artistas VIP están en verdadera hambruna intelectual. En un museo de Rotterdam rinden homenaje al artista VIP Wim Schippers fallecido en el mes de junio de 2026. Las ideas son pocas y repetitivas y la solución es reponer instalaciones de arte VIP de hace décadas, aunque estén más pasadas de moda que las lentes de contacto de colores. El museo la llama escultura porque la palabra “instalación” ha perdido prestigio y ahora quieren reclasificar a sus adefesios como esculturas, para ver si imponiendo un lenguaje creemos que eso es arte.
La obra cosiste en cubrir el piso de la sala del museo con crema de maní, eso no es arte, y por supuesto no es una escultura, pero el difunto artista dejó unas instrucciones muy específicas para volver a instalarla en otras ocasiones. La crema de maní no debe ser chunki o con pedacitos, debe ser muy cremosa. Los curadores, esos sacrificados esclavos que reinstalan estos adefesios, la deben esparcir con “mucho cuidado, suave y monótonamente” para que toda el área quede pareja. No debe ser tocada por nadie y no está permitido ningún tipo de actividad en la superficie de la instalación.
Este mega desperdicio ominoso exige ser tratado y cuidado como si fueran Las Meninas de Velázquez, como una obra maestra irreparable e insustituible. ¿Por qué tantos cuidados? Si alguien compra esta instalación VIP le dan un certificado con las instrucciones y la pone es su casa o en donde le dé la gana, cualquier cosa que le pase en el museo o con el coleccionista debería ser parte de la obra. Puede llegar una manada de ratas atraídas por el olor y devorarse esta muestra de la estupidez VIP, también puede pasar uno de esos niños que corren en los museos y rompen cosas y caminar en ella, las moscas, insectos y la fauna diversa se incorporará como performance natural.
Los alérgicos al maní se deben abstener de verla o comprarla y además se salvan de presenciar este desperdicio insultante. Les sugerimos que como actividades paralelas hagan un preformance de gente semidesnuda embarrándose la crema de mani y que inviten la público a hacerlo, así será interactiva. La pueden reciclar y hacer montañas de bocadillos y postres en la cafetería del museo, el sabor tendrá el toque gourmet del arte VIP. La última sugerencia, la pueden desmontar de una forma muy artística: que los curadores, la directora del museo y los críticos que dicen que esto es arte, se arrodillen y la quiten a lengüetazos y se hagan videos en el hospital indigestados de palabrería y crema de maní.