¿Cuántas veces un sabor, una canción, un olor nos transportan a un momento inolvidable del pasado?
Marcel Proust moja un pastelito (petite madeleine) en té. El sabor y el aroma desencadenan de golpe la recuperación vívida de una infancia en Combray.
En busca del tiempo perdido, Marcel Proust nos enseña que el pasado nunca desaparece del todo: permanece oculto en la memoria, aguardando el instante en que una sensación, un recuerdo o una decepción lo devuelva a la conciencia. Algo semejante ocurre hoy en América Latina, donde las sociedades parecen despertar de un prolongado sueño de esperanzas revolucionarias para enfrentarse a una pregunta inquietante: ¿valió la pena el tiempo depositado en las promesas de la izquierda?
Algo así ocurre al hojear el Latinobarómetro 2026: entre las cifras que expresan la nostalgia de lo que América Latina quiso ser. Los estudios del Latinobarómetro, que durante décadas han medido la opinión pública, la confianza institucional y el respaldo a la democracia en la región, ofrecen una clave para comprender este desencanto.
América Latina parece despertar de un largo sueño ideológico. En su informe de 2024, apenas 33% de los latinoamericanos se declaraba satisfecho con la democracia. El ascenso de opciones conservadoras en distintos países puede interpretarse, en parte, como una respuesta a esa frustración: el ciudadano no siempre cambia de ideología; a veces, simplemente, se cansa de esperar.
Hay cosas a las que uno jamás debería acostumbrarse. Podremos tener diferencias de opinión, pero cuando se trata del bienestar de nuestro país, la corrupción debería indignarnos a todos. Porque México merece mucho más que nuestra resignación. El electorado parece cada vez menos dispuesto a conceder cheques en blanco a quienes prometen redimirlo. Un ejemplo claro lo encontramos en el sistema de salud que se encuentra en crisis.
Marcel Proust establece “A veces estamos demasiado dispuestos a creer que el presente es el único estado posible de las cosas”. La realidad es que el futuro es incierto y siempre está sujeto a constantes cambios. Procuremos un mejor futuro para nuestra sociedad.