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Microplásticos: un reto global

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Claudia Cecilia Rivera Vallejo*, Rocío Yaneli Aguirre Loredo *, Jesús Francisco Lara Sánchez *, Jesús Alejandro Espinosa Muñoz **

* Investigadora del Departamento de Procesos de Polimerización del Centro de Investigación en Química Aplicada (CIQA), claudia.rivera@ciqa.edu.mx

** Investigadoras e Investigadores por México de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), yaneli.aguirre@ciqa.edu.mx

* Técnicos del Centro de Investigación en Química Aplicada (CIQA), jesus.lara@ciqa.edu.mx y alejandro.espinosa@ciqa.edu.mx

Los plásticos están en todos lados: en la botella de agua, las bolsas del súper, los juguetes y los envases que usamos a diario. 

El verdadero problema es que la mayoría no se degrada fácilmente; Mientras tanto, se acumulan en basureros, contaminan el suelo, el agua y el aire, dañan a la flora y fauna y también afectan nuestra salud. 

Además, contribuyen al cambio climático porque su producción y desecho liberan gases de efecto invernadero en el planeta.

Con el tiempo, los plásticos grandes se rompen en pedacitos diminutos llamados microplásticos, que son más pequeños que una goma de borrar (menos de 5 milímetros, el tamaño de un grano de arroz o la punta de un lápiz). 

Se estima que en el mar hay entre cinco y 50 mil millones de estos fragmentos. 

Una vez que alcanzan ese tamaño, es casi imposible sacarlos de los océanos, ríos y suelos. Lo peor es que también entran en los alimentos, el agua que bebemos y hasta en el aire que respiramos.

Los científicos han encontrado microplásticos en todos lados: en aguas subterráneas, en ríos y mares, en sedimentos, en el aire de ciudades como París, Londres o Dongguan, y hasta en lugares remotos como los Pirineos franceses o parques nacionales de Estados Unidos. 

También se han detectado dentro de casas y escuelas, donde la concentración puede ser mayor que afuera.

Estos microplásticos entran al cuerpo humano de tres formas: por inhalación (al respirar aire con partículas), por ingestión (al comer o beber) y por absorción (a través de la piel). 

Una vez dentro, los científicos analizan cómo estas partículas interactúan con nuestras células, existiendo la preocupación de que puedan relacionarse con afectaciones al sistema cardiovascular, neurológico y reproductivo.

En Saltillo, el Centro de Investigación en Química Aplicada (CIQA) está trabajando en un proyecto muy especial. 

Tiene dos objetivos: primero, enseñar a los niños de primaria superior (cuarto, quinto y sexto) qué son los microplásticos y cómo afectan al planeta, para que puedan tomar decisiones responsables y cuidar el medio ambiente. 

Segundo, desarrollar y evaluar las mejores técnicas para monitorear los microplásticos en el aire, un reto enorme ya que actualmente no existe una norma estándar a nivel mundial. 

Con esto, Saltillo se pone a la vanguardia en investigación ambiental.

Este programa de educación ambiental es clave porque los niños son los futuros tomadores de decisiones y los más afectados a largo plazo por el cambio ambiental y tienen derecho a recibir información que los empodere. 

Aprender sobre los microplásticos les ayudará a desarrollar conciencia ecológica desde pequeños, a resolver problemas y a convertirse en agentes de cambio. 

La idea es que comprendan cómo sus acciones influyen en la naturaleza y que adopten valores de respeto y cuidado hacia el planeta.

Un programa así ofrece muchos beneficios:

Conciencia: sensibiliza sobre los problemas ambientales.

Conocimiento: aprenden y diferencianr los diferentes tipos de plásticos, además que explica cómo se relacionan la naturaleza y la sociedad.

Valores: fomenta el uso responsable de los recursos.

Habilidades: enseña a identificar y resolver problemas.

Cambio de comportamiento: impulsa actitudes más sostenibles.

Participación: motiva a los niños a involucrarse en la protección de su entorno.

En conclusión, los microplásticos son pequeñas partículas que se encuentran en todas partes de nuestro entorno. 

Aunque representan un reto ambiental, también son una oportunidad para aprender y actuar. 

Si los niños comprenden desde ahora la importancia de cuidar el planeta, podrán convertirse en los ciudadanos y científicos del mañana que guíen a Saltillo y al mundo hacia un futuro libre de contaminación plástica.

Para saber más:

OECD, Policy Scenarios for Eliminating Plastic Pollution by 2040. 2024, OECD Publishing Paris.

Jasso–Salcedo AB, Díaz–Cruz CA, Rivera–Vallejo CC, Jiménez–Regalado EJ, Aguirre–Loredo RY, (2024) Human consumption of microplastics via food type and habits: Recent review. Water, Air, & Soil Pollution. 235(2) p. 139. 10.1007/s11270-024-06920-0

Zhang, Y., Chen, X., Li, J., & Wang, H. (2023). The devastation of waste plastic on the environment: A global perspective. Sustainability, 15(6), 5233. https://doi.org/10.3390/su15065233

Li, Z., Liu, Y., & Zhao, P. (2023). Contribution of plastic and microplastic to global climate change: A review. Science of The Total Environment, 162627. https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2023.162627

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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