Una vieja aspiración de gobiernos, familias, e individuos ha sido el desarrollar en la población una de las capacidades más hermosas que nos permiten comunicarnos y estar en contacto con el mundo que nos rodea, leer y escribir.
Suena sencillo, y hasta con carácter de obligatorio pero no siempre ha sido así. Hace apenas algunos cientos de años leer y escribir era un privilegio al que solo podían acceder quienes tenían los recursos suficientes para pagar un tutor o quienes podían acceder a las instituciones religiosas.
Cuándo se inventa la imprenta la alfabetización se incrementa, pero se mantienen privilegios tanto para ciertos niveles sociales como también en función del género, como en el siglo XVIII Suecia que consideraba Estonia y Finlandia, había alcanzado ya casi el 100% de la capacidad de leer en su población, sin embargo a inicios del siglo XX el analfabetismo se incrementa en mujeres, en Inglaterra el 45% de las mujeres firmaban sus documentos con la huella dactilar
En México en 1910 se registraban 6 millones de mexicanos mayores de 15 años analfabetas, en una población de 12.6 millones de habitantes. Actualmente con más de 112 millones de habitantes y con el mismo rango de edad hay 5.4 millones de personas que son analfabetas, y el 62% son mujeres
La historia del México posrevolucionario registra los esfuerzos realizados para abatir este problema social tan importante, sin embargo continúa una gran cantidad de mexicanos analfabetas y con mayor énfasis ahora en personas mayores lo que representa casi 50% de la población analfabeta. A este tipo de analfabetismo se le conoce como absoluto, sin embargo también existen otros como el funcional: que es la incapacidad de leer y escribir frases sencillas, el tecnológico, así como el analfabeta que desconoce otro idioma, el analfabeta emocional que no sabe relacionarse adecuadamente, el analfabeta cultural que no tiene un juicio propio sobre posturas ideológicas. El analfabetismo desde cualquier forma de entenderlo impide la participación social en condiciones de igualdad y la exclusión de las personas de la posibilidad de conocer mundos plenos de significados y de cultura. La ONU designó hace 50 años el 8 de septiembre como el Día Internacional de la Alfabetización para que millones de personas de todos los países alcancen este anhelo universal que permite relacionarnos y disfrutar el mundo.