La Educación Encierra un Tesoro, decía el economista Jackes Delors en el informe sobre la educación para el siglo XXI, en este documento se enfatiza, más allá de los conocimientos que son fundamentales, fomentar valores, habilidades y actitudes en los educandos para formar una sociedad más justa y equitativa.
Esta convocatoria es más vigente en el marco de las múltiples demandas sociales actuales, tanto para la convivencia, como para la vida laboral, y para entender el mundo que nos rodea y la naturaleza.
En este escenario cabe incorporar un concepto para la sobrevivencia que es la educación ambiental en un amplio sentido.
Este 26 de enero, celebración del Día Mundial de la Educación Ambiental, destaca la relevancia del conocimiento sobre el recurso natural,y que se considere la sensibilización y cambio de actitud de los seres humanos para proteger y conservar el ambiente y garantizar la existencia de la vida como la conocemos.
Menciona la UNESCO que con la población mundial que actualmente existe necesitamos aprender a vivir juntos y de manera sostenible
La degradación del recurso natural y los efectos negativos del desarrollo humano han afectado a la naturaleza con énfasis desde la revolución industrial y el posterior crecimiento de áreas agrícolas y uso de combustibles fósiles.
Estamos ante una sexta extinción que poco tomamos conciencia, baste considerar que dentro de los 17 países megadiversos del mundo, México está entre los primeros lugares, sin embargo: se pierden al año 10 mil hectáreas de mangle que protegen la costa y son espacio vital para la biodiversidad, se pierden 155 mil hectáreas de bosque y selva, 70 % de las selvas están deforestadas y 60% de los cuerpos de agua tienen algún grado de contaminación, la lista es larga y preocupante. Por ende, se requiere educar en la comprensión holística del medio ambiente, promoviendo la comprensión de la complejidad de la biodiversidad, para comprender que la naturaleza es proceso y resultado de la interacción de aspectos biológicos, físicos y químicos con efectos sociales y culturales.
Asumamos el compromiso de transmitir con nuestras acciones cotidianas la sensibilidad y respeto a la biodiversidad, somos parte de un orden natural y no dueños de los recursos que dependemos. La educación en todos los niveles es la esperanza para establecer una mejor relación entre ser humano y naturaleza.