Relacionamos la palabra terapia con recuperación, pensando en actividades que pueden ser en gimnasio o fisioterapia, alimentación, actividades para la relajación, y muchas más que procuran el bienestar físico y mental a las personas
Sin embargo, no se considera como parte de estas terapias para los males asociados al estrés, el beneficio de pasar tiempo en contacto con la naturaleza quizá parezca algo intrascendente o que no es posible realizarlo en la cotidianía actual tan demandante de actividades y tiempo, pretendiendo en muchos casos resolverlo con medicamentos.
Entonces ¿cómo encontrar la necesaria paz mental para combatir el estrés que la vida moderna impone y que pone en riesgo la salud de diversas maneras?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha catalogado al estrés como la “epidemia del siglo XXI” ya que, acorde con diversos estudios, nueve de cada diez personas le han experimentado y 40 % de la población en general lo padece de manera continua.
Ante este escenario trae a la memoria las terapias de médicos de siglos pasados que prescribían temporadas de descanso en zonas tranquilas y arboladas para la recuperación, esta actividad se consideró digna de análisis en el año 1982 por un Ministerio en Japón, resultado de este trabajo se estableció una iniciativa nacional con doble propósito, conservar los bosques y promover la salud pública.
A esta actividad se le llamó Shinrin-yoku, que significa “Baño de Bosque”.
Lo que esta actividad promueve tiene beneficios importantes como reportan las investigaciones de la Universidad de Medicina de Tokio.
Caminar en zonas arboladas es una actividad restauradora, que reduce los riesgos de ansiedad y depresión además de mejorar la función cognitiva, esto sucede porque en el bosque se respira las fitoncidas que son compuestos orgánicos volátiles que liberan los árboles para defensa de plagas y patógenos y con efectos positivos en la salud
El baño de bosque requiere realizarse con calma, sin celulares, ni audífonos disfrutando los sonidos del lugar,el canto de las aves, el color de las flores grandes o pequeñas, puede ser en espacios cercanos y urbanos con árboles y vegetación como algunos parques, se recomiendan estos paseos al menos 60 minutos semanales, y en la cotidianía realizarlo al menos 10 minutos al día, Conectar con la naturaleza es un enorme beneficio para conservar los recursos y para la salud mental.