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Democracia para erizos

La agonía de las agrupaciones políticas

Arístides Rodrigo Guerrero García

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Las agrupaciones políticas en México se encuentran agonizando. Resulta más complejo y oneroso para sus líderes mantenerlas, que las ventajas que pueden obtener como vías de participación política; ello debido a que no pueden postular candidatos directamente ni cuentan con financiamiento público.

Las agrupaciones políticas surgen en 1977 bajo la figura de asociaciones políticas, las cuales se encontraban contempladas en el artículo 50 de la Ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LOPPE). En aquella época, surgen a la par de los partidos políticos y tenían como objeto complementar el sistema de partidos, discutir ideas y difundir ideologías.

La misma LOPPE establecía que para participar en procesos electorales, las asociaciones políticas tendrían que realizar un convenio de incorporación con un partido político, es decir, desde un inicio esta figura tenía condicionada su participación en los procesos electorales y se encontraban limitadas a presentarse como acompañantes de un partido político.

Las asociaciones políticas evolucionaron en los años noventa, cambiaron de nombre por agrupaciones políticas, y del año 2003 al 2008 tuvieron su época dorada, ya que servían como eslabón para formar un partido político; es decir, si un grupo de ciudadanos deseaba formar un partido político, debía primero formar una agrupación política.

Las reformas políticas y electorales de 2007 y 2008, eliminaron la exclusividad de las agrupaciones políticas para formar partidos políticos, lo cual ocasionó que disminuyera su fortaleza y razón de ser.

Asimismo, antes de dicha reforma, las agrupaciones políticas gozaban de financiamiento público para apoyo de sus actividades editoriales, educación y capacitación política, e investigación socioeconómica y política.

Se constituía un fondo consistente en una cantidad equivalente al 2% del monto que anualmente recibían los partidos políticos para el sostenimiento de sus actividades ordinarias permanentes, sin embargo, dejaron de contar con este derecho a partir de aquella reforma constitucional.

Actualmente, definidas por la LGIPE, las agrupaciones políticas nacionales son formas de asociación ciudadana que coadyuvan al desarrollo de la vida democrática y de la cultura política, así como a la creación de una opinión pública mejor informada.

Sin embargo, dichas agrupaciones no representan un medio para formar un partido político, ni tampoco cuentan con las prerrogativas para realizar actividades ordinarias; es decir, su participación se reduce a la posibilidad de firmar un convenio de participación con un partido político para postular candidatos.

En nuestro país, se presentan dos extremos para que un ciudadano pueda ser candidato: 1) debe afiliarse a un partido político, o 2) debe participar como candidato independiente. No existe un punto intermedio entre ambas figuras, el cual bien podrían ser las Agrupaciones Políticas.

A diferencia de México, podemos encontrar casos interesantes en el derecho comparado, como lo son España, Colombia y Bolivia, en los que existen figuras intermedias para la participación política.

En España, el artículo 44 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) señala que pueden presentar candidatos: a) Los partidos y federaciones inscritas en el registro correspondiente; b) Las coaliciones constituidas; y c) Las agrupaciones de electores. Para la postulación de candidatos, se requiere a las agrupaciones de electores presenten el 1% de firmas correspondientes al censo electoral para avalar su candidatura.

En Bolivia, la figura de agrupación ciudadana es una vía que permite a los ciudadanos que no se encuentran afiliados a un partido político participar como candidatos. Dependiendo el cargo por el que se quiera contender se especifica un número de firmas necesario, en el caso de diputados por ejemplo, deberán acreditar como mínimo el registro de firmas equivalente al 2% del total de votos válidos en la circunscripción correspondiente en la última elección nacional.

Por su parte, en Colombia, existen movimientos políticos que se definen como “asociaciones de ciudadanos constituidas libremente para influir en la formación de la voluntad política o para participar en las elecciones”, asimismo, se permite a los grupos significativos de ciudadanos postular candidatos. Es decir, existen tres figuras de participación política: 1) partidos políticos; 2) movimientos políticos; y 3) grupos significativos de ciudadanos que obtienen firmas y postulan candidatos.

Las agrupaciones de ciudadanos de España, las agrupaciones de electores de Bolivia y los grupos significativos de ciudadanos en Colombia, son figuras intermedias de participación política que logran una apertura del abanico electoral.

Rumbo a las elecciones en el año 2018, en México se empieza a observar un frente de candidatos independientes, los cuales no podrían contender en conjunto ante la inexistencia de figuras intermedias, y como consecuencia tampoco podrían obtener diputados de representación proporcional.

Sin embargo, en muchas de las ocasiones, los candidatos independientes logran en conjunto superar el porcentaje de votación de los partidos políticos, como lo fue en Nuevo León en 2015, donde el porcentaje de votos de los candidatos independientes fue del 4.41%, superando el umbral del 3% y cifra mayor a la obtenida por el PRD, PT, PANAL, PD, PCC, MORENA, PH y PES.

Posiblemente sea debatible la asignación de recursos para actividades ordinarias para las agrupaciones políticas, sin embargo, no sería descabellado pensar en reconocerles la posibilidad de postular candidatos, siempre y cuando presenten un número determinado de firmas al igual que se les exige a los candidatos independientes.

La diferencia sustancial entre candidaturas independientes y agrupaciones políticas, sería que las segundas podrían tener la posibilidad de participar en la asignación de diputados por el principio de representación proporcional.

En conclusión, se presentan dos alternativas: 1) eliminamos la figura de agrupaciones políticas por completo; o 2) fortalecemos la figura permitiéndoles postular candidatos y acceder a diputados de representación proporcional.

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