Cultura

El poderoso Victoria

  • La pantalla del siglo
  • El poderoso Victoria
  • Annemarie Meier

Después de exhibirse en varios festivales **El poderoso Victoria llega a la cartelera comercial como Poderoso Victoria. La película, escrita y dirigida por Raúl Ramón, quien también fue director de cámara, se promueve en los medios como opera prima, es decir, el primer largometraje de un realizador. En el caso de Raúl Ramón, el término me parece un tanto injusto ya que el director, productor y cinefotógrafo tiene una larga experiencia en la realización de cine. Conocimos su inclinación por ciertas historias y temas en los cortometrajes **La vacabólica (2003), **La llama doble (2010) y **El duque (2010), escritos y dirigidos por él. Además de que observamos su excelente trabajo visual en varios cortos y los largometrajes de ficción Llamando a un Ángel (2010) de Rodolfo Guzmán, Héctor Rodríguez, Pancho Rodríguez(2010) y Seda de Bárbara Balsategui (2018).

Desde que vi hace ya varios años una breve secuencia del **making of de **El poderosos Victoria, estaba esperando el estreno de la película con mucho suspenso. Siempre me ha atraído la relación del cine con el ferrocarril ya que ambos “medios” nacieron en el mismo siglo, nos transportan en el espacio/tiempo y nos permiten ver pasar el mundo a través de una ventanilla y en compañía de otros viajeros. La locación en medio de un desierto, las partes de una locomotora de vapor en construcción y las cámaras y luces montadas en el set, me parecieron sumamente atractivas. Meses después tuve la suerte de ver el filme y platicar con su director, que me confirmó su afición por el tren como metáfora de la vida, el movimiento, el progreso y la esperanza.

**El poderoso Victoria nos transporta a los años treinta y una región minera de México que entra en crisis económica cuando se cierra la mina que fue el sustento de vida de los personajes y se cancela la ruta del tren que los comunicaba con la capital. A los habitantes del pueblo La Esperanza, abandonados por su gobierno, no les quedará otra solución de supervivencia que voltear hacia el norte, atravesar la cercana frontera y buscar trabajo en Estados Unidos de Norteamérica. Pero la esperanza, como nombre del pueblo y motor de la terquedad de sus habitantes, provoca que se forme un grupo de resistencia que decide poner manos a la obra y rescatar la ruta del tren.

Como filme y comedia “de época” El poderoso Victoria se nutre de la tradición del cine popular mexicano al mismo tiempo que incluye elementos del western y las comedias de antaño, entre otras del cine italiano. El objetivo de construir su propio tren reúne a personajes que conforman un ramillete de figuras tipificadas como el líder creativo, el antagonista malo, el joven tímido, la pareja de enamorados, además del cura, las monjas, el político, el manco, el tuerto y el cojo. Como drama habla de una región de México abandonada por su gobierno y de un grupo de valientes que transforman la esperanza en progreso. Situarlo en los años treinta del siglo pasado y reunir a un grupo de actores de primer nivel, fue una excelente estrategia para mostrar con humor y elementos del “viejo cine” que a México le hace falta poner manos a la obra y construir una locomotora para poder avanzar.

Annemarie Meier


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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