Un recorrido por el bautizado como Distrito Revolución es un paseo por la historia del Torreón de los últimos 96 años.
A pesar de su juventud como ciudad y de que el Distrito no formó parte de la Primera de Cobián, sino que es una ampliación de la ciudad hacia el oriente, el sector creció rápidamente entre 1930 y 1950 y lo hizo conservando el mismo concepto reticular de su traza urbana, misma que ha llamado la atención por más de 100 años.
El Ayuntamiento de Torreón rehabilita el antiguo edificio de 1941 que ha albergado a distintas instituciones educativas y ahora se proyecta como el Centro Cultural del Norte que albergará a escuelas, orquestas, teatros y talleres de arte y cultura municipales.
El trazo del distrito es circular, puede iniciarse en el Centro Cultural del Norte, atravesar la calle y visitar el bosque Venustiano Carraza, girar al oriente y ver las columnas monumentales que en un momento se proyectaron como parte de un teatro al aire libre y de ahí se va al estadio de la Revolución para regresar al punto de partida luego de caminar hacia el poniente.
Este es un conjunto urbano que además de ser parte viva de la historia de la ciudad, reúne elementos artísticos que son "hijos de su tiempo", de cuando hacia los años treinta del siglo pasado, imperaban los estilos neo colonial y decó en el norte del país y se tomaban ideas de la Unión Americana y Europa que llegaban vía la Ciudad de México, la arquitectura nacionalista surgida de la post revolución y la influencia de la exposición de Artes Decorativas realizada en París, Francia.
Por un lado el neocolonial del Centro Cultural del Norte, que antes fue las escuelas secundarias "Lázaro Cárdenas", por las mañanas y "Juan de la Cruz Borrego" por las tardes.
Un ejemplo de sobriedad y elegancia que caracterizó al arquitecto nacido en la capital de Durango y egresado de la UNAM, Carlos Gómez Palacio y Bracho, por otra parte la desaparecida plataforma que hacia lucir a la pérgola art decó desde donde se veía a la antigua Escuela Carlos Pereyra, que también albergó en su momento a la Escuela Politécnica y a la preparatoria Venustiano Carranza.
La pérgola cedió al empuje renovador y en su lugar está ahora el Museo Regional del Norte que resguarda en su "patio trasero" y sobre una acequia, a un puente en estilo art decó de la época.
El bosque "Venustiano Carranza" fue proyectado en 1940 por el Ingeniero José González Calderón luego de conseguir su donación de los gobiernos federal (General Lázaro Cárdenas) y estatal (General Pedro Rodríguez Triana).
El bosque conserva una rotonda en el mismo estilo hacia la avenida Abasolo norte, cerca de la calzada Cuauhtémoc. El espacio no tiene un uso específico, aunque se pretendió crear ahí una rotonda de las personas ilustres.
Al llegar a las columnas monumentales de la unidad deportiva "Nazario Ortiz Garza", la imaginación del paseante se traslada al Parque México o al desaparecido Estadio Nacional, emblemas del art decó capitalino.
En su proyecto, el arquitecto saltillense Zeferino Domínguez Villarreal vio estas columnas como parte de un teatro al aire libre, más tarde, el Colegio de Arquitectos de La Laguna y la Casa de la Cultura de Torreón plantearon en los años 70, una Casa de la Cultura, que no se concretó y ahora sigue siendo parte del conjunto arquitectónico del estadio de la Revolución, o "Nazario Ortiz Garza", en honor del gobernador que apoyó hacia 1932, su construcción.
El estadio ha recibido a cantantes como "El Puma" o Bosé, al equipo de primera división "Diablos Blancos" y a los Algodoneros del Unión Laguna que juegan en el estadio más antiguo de la Liga Mexicana de Beisbol.
Entonces, recorrer el Distrito Revolución es un viaje por el tiempo, un asombro para propios y extraños al descubrir, o reflexionar, sobre la importancia para la historia y particularmente para la historia del arte de una ciudad que apenas en 1907 dejó de ser villa.