En un mundo acelerado que devora la información a golpes de clic y donde el algoritmo caduca la verdad en cuestión de segundos, la persistencia de la palabra escrita se convierte en un acto de franca resistencia.
Este domingo 27 de septiembre, Milenio Laguna celebra 109 años de vida; un hito histórico que sitúa su origen en el lejano 1917, cuando nació bajo el nombre de La Opinión, en medio del humo y la agitación de la Revolución Mexicana.
Durante décadas, los analistas de medios vaticinaron con insistencia el fin inexorable de la prensa escrita.
Aseguraban que la tinta desaparecería ahogada por las pantallas y que el ritual del periódico impreso sobre la mesa pasaría a ser una reliquia de museo.
Sin embargo, la historia de esta casa editorial demuestra lo contrario: el rigor no muere, evoluciona.
Milenio Laguna supo abrazar la metamorfosis tecnológica, adaptando la inmediatez del ecosistema digital sin renunciar al peso analítico del papel, manteniéndose como uno de los rotativos más longevos e influyentes del país.
Hacer periodismo de crítica social en la Comarca Lagunera no ha sido tarea sencilla.
Exigió y exige carácter, templanza y un compromiso inquebrantable con la comunidad.
En esta columna (Vertebral) hemos asumido la encomienda de señalar los vacíos de poder, denunciar la indolencia oficial y dar voz a los reclamos ciudadanos.
Esa libertad de cátedra y pensamiento solo es posible cuando existe una estructura institucional sólida que respalde el oficio.
Por ello, en esta fecha emblemática, es justo reconocer el liderazgo y la visión del Ing. Alberto Braña, Director General de Multimedios en Coahuila y Durango, así como el rigor diario y la sensibilidad editorial de la Lic. Marcela Moreno, Editora en Jefe de este rotativo, quienes sostienen la brújula ética de la redacción.
Mi gratitud profunda e invaluable se dirige a la Familia González, cuya confianza histórica no solo nos brinda un empleo digno, sino la oportunidad más noble para quien abraza este oficio: ejercer la pasión de cuestionar, investigar y escribir en absoluta libertad.
Mientras exista una injusticia que documentar, una voz que defender o una historia que contar en esta bendita tierra del desierto, las prensas seguirán rodando y las pantallas continuarán encendiéndose.
Porque al final del día, los formatos cambian, pero la búsqueda incansable de la verdad permanece intacta. ¡Larga vida a Milenio Laguna!