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Miércoles , 24.04.2019 / 04:08 Hoy

Ojo por ojo

Chamula, Pungarabato, Ayotzinapa, crisis y error

Álvaro Cueva

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Lo que más me impresiona de los políticos mexicanos es su pésimo manejo de la comunicación.

No le sabría decir si es su soberbia, sus asesores o porque, de plano, entre sus filas están sus peores enemigos, pero lo que hemos visto en los últimos días, en otro contexto, hubiera desatado revoluciones.

Desde el mismísimo secretario de Gobernación afirmando que se hizo todo lo posible por impedir que Don Neto saliera de la cárcel, lo cual tiene delicadas implicaciones legales, hasta la epidemia de alcaldes asesinados que venimos padeciendo desde hace años.

¿Cómo es posible que Héctor Astudillo, el gobernador de Guerrero, haya dicho que al alcalde de Pungarabato lo mataron porque salió en horas inconvenientes a una zona de alta peligrosidad?

¿Qué clase de declaración es ésa? Estamos hablando de la posición de una autoridad, de alguien que representa el orden. ¡Qué falta de sensibilidad, de sentido común, de todo!

Y ni nos metamos con otros estados, porque entonces sí nos deprimimos de aquí a septiembre.

El único político que ha sabido manejar una situación de crisis como los grandes ha sido Manuel Velasco Coello, el gobernador de Chiapas.

Sí, yo sé que se trata de un personaje polémico porque viene de un partido que está haciendo cosas raras y porque las revistas del corazón no lo sueltan, pero fíjese lo que le pasó y, sobre todo, lo que hizo.

Como usted sabe, hace poco más de una semana asesinaron al alcalde de San Juan Chamula.

Pero no solo lo mataron entre varios, fue una cosa violentísima, como de película de guerra. Lo más monstruoso que usted se pueda imaginar. El video no me dejará mentir.

Y don Manuel, en lugar de haberse ido de gira, de vacaciones o a desayunar a un restaurante de lujo con su esposa, se comenzó a mover desde el minuto uno.

Él fue a hacerse presente, a dar la cara, a poner orden. Estuvo hasta en el funeral. ¡No lo puedo creer!

Y su equipo manejó la información como se tenía que manejar: trabajaron muy bien el tema de las redes sociales, las palabras fueron las adecuadas.

Usted entiende que San Juan Chamula, que es una población que se merece todo nuestro respeto, se rige bajo otro sistema, ¿verdad?

Allá, si alguien no obedece las normas indígenas, lo meten a la cárcel. Punto.

A Manuel Velasco, ante el calor de los acontecimientos, lo pudieron haber agarrado a balazos.

Él lo sabía mejor que nadie y no lo pensó dos veces. Se expuso y funcionó.

A unas cuantas horas de aquellas escenas, volvió la paz, las leyes se aplicaron como se tenían que aplicar y el asunto se superó.

Compare esto con otros hechos de sangre. ¿Cuántos gobernadores han reaccionado con esa rapidez? ¿Cuántos han tenido los pantalones para pararse en los funerales?

¡Qué diferencia!, ¿verdad? Lo que es saber manejar una emergencia, una crisis.

Hoy, a escala opinión pública, es más aberrante lo que hizo el LordAudi en la Ciudad de México que lo que sucedió en San Juan Chamula.

Por eso es importante que nuestros gobernantes midan sus palabras y que corrijan sus estrategias de comunicación.

¿Se da usted cuenta, por ejemplo, de todo lo que hubiera cambiado si, ante asuntos como los de Ayotzinapa, nuestra máxima autoridad hubiera ido al lugar de los hechos y hubiera hablado de otra forma?

¿Ya se puso a pensar en todo lo que se podría resolver si más gente de ese nivel diera la cara ante los grandes problemas nacionales?

Gobernar es un arte, pero saberse comunicar, más. ¿O usted qué opina?

¡Atrévase a opinar!

alvarocueva@milenio.com

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