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'Una película de policías'

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Lo que más amo de Netflix es que jamás queda con los brazos cruzados.

¿Sabe usted lo que hicieron estos genios de la creación y distribución de contenidos después de haber cambiado la historia del cine mexicano con Roma? Una película de policías.

Todavía no doy crédito de la magnitud de cinta, del monumento de espectáculo, del tamaño de denuncia ni de la profundidad de obra de arte que es este filme de Alonso Ruizpalacios (Güeros).

Si en algo aprecia usted su alma, deje de hacer cualquier cosa que esté haciendo y luche con todas sus fuerzas por meterse ya, pero ya, a Netflix para que goce con esta joya.

Una película de policías está llena de ese espíritu transformador de Roma, pero también va a cambiar cosas políticas y legales como en su momento lo hizo Presunto culpable. ¡Va a ser un fenómeno!

¿Por qué? Por lo que dice, por cómo lo dice y por sus talentos.

Le explico: Una película de policías cuenta las aventuras de dos policías mexicanos, una mujer y un hombre. Así de simple. Así de complejo.

El “pequeño” detalle es que nadie, absolutamente nadie, se había atrevido a poner en pantalla la verdad de lo que viven nuestras y nuestros policías.

Vamos de los abusos más monstruosos a las satisfacciones más grandes pasando por los procesos de preparación más extraños, por la corrupción más terrible, por la peor de la violencias, por los romances más insólitos, por el contacto permanente con la muerte y por más, por mucho más.

Me encantaría decir que Una película de policías es ese homenaje que nuestros cuerpos policiacos están esperando desde hace mucho tiempo, pero no, esto es otra cosa, un show que duele, el retrato de lo que somos, la radiografía de eso en lo que nos hemos convertido.

¿En qué me baso para decirle que esto es “la verdad de lo que viven nuestras y nuestros policías”?

En que Una película de policías es un documental, un documental con actores, un documental con partes actuadas, una película de ficción con partes de documental, un documental con los policías de verdad, un detrás de cámaras. ¡Es el nacimiento de un nuevo lenguaje cinematográfico!

Cuando tuve el honor de ver este material me sentí viendo lo mejor de la nueva ola francesa de los años 60, pero traído al México del siglo XXI.

Pero no, luego me sentí en el renacimiento de los más grandes experimentos del cine nacional como La fórmula secreta y Tequila sólo que combinado con un guión de Guillermo Arriaga.

Pero no, al final de esta alucinante experiencia llegué a la mejor conclusión que he tenido en años: Una película de policías es el principio de algo nuevo, diferente, entretenido, poderoso.

Esto es cine del siglo XXI para las audiencias del siglo XXI, lo que tanto estábamos esperando. ¡Gracias, Netflix!

Una película de policías es algo tan, tan, pero tan innovador que en el Festival Internacional de Cine de Berlín acaba de ganar el Oso de Plata a la Contribución Artística.

Esto es algo más que un premio a la magnífica edición de Yibran Asuad (editor de Ya no estoy aquí).

Es el más justo reconocimiento a una cinta que se atrevió a hacer lo que nunca se había hecho no sólo desde la perspectiva de los contenidos, ¡no!, desde la perspectiva cinematográfica!

¿Por qué tanto escándalo? ¿Pues qué pasa aquí? No le voy a contar detalles para no arruinarle la experiencia, pero le juro que se va a quedar con la boca abierta y que nunca volverá a ver a las y los policías mexicanos con los mismos ojos.

De hecho, lo que más estoy esperando es la reacción de los policías, de sus jefes, del gobierno. ¿Qué van a decir después de esto? No se pueden quedar callados. Es una denuncia puesta por Netflix a nivel global.

Por último, quiero felicitar públicamente al maestro Ruizpalacios por haber escrito y dirigido esta pieza, a David Gaytán (actor de Nosotros los nobles) por haber participado en el guión, a los mucho muy valientes policías reales que se atrevieron a hablar (no me quiero ni imaginar el peligro que están corriendo) y, por supuesto, a los actores.

Si yo ya admiraba a la doble ganadora del Ariel, la inmensa Mónica del Carmen (Nuevo orden), ahora la amo. ¡Qué barbaridad! Esto es lo nunca antes visto en materia de interpretación.

Y el otro ganador del Ariel, el enorme Raúl Briones (Asfixia), se merece una ovación de pie. Eso es llevar la actuación al límite. Eso es trascendencia actoral total, el sueño de todos los actores de verdad.

Leonardo Alonso (El vigilante) también está increíble y no puedo dejar de mencionar al fotógrafo Emiliano Villanueva y a los encargados de tantas cosas maravillosas que están aquí: que si la iluminación, que si la música, que si el vestuario.

Ver Una película de policías es ver cine sobre el cine, pero historias sobre las historias, pero policías sobre policías. Prohibido perdérsela. Yo sé lo que le digo. ¡Felicidades!


alvaro.cueva@milenio.com

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Álvaro Cueva
  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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