Pensé que no podía existir una porquería más grande que “La jugada del verano”. ¡No, pues qué equivocado estaba!
Si el programa de la fiesta futbolera más importante del universo producido por Televisa da ansiedad, el de TV Azteca es un viaje directo y sin retorno a la depresión.
Todo está mal con “Los protagonistas”. En serio. Es como volver a los peores fracasos de los peores momentos de la historia de la televisora del Ajusco tipo “La remolacha” (2000), “Chiflando y aplaudiendo” (2007) y “Deberían estar trabajando” (2013).
Se supone que TV Azteca es algo así como la potencia de la televisión deportiva de este país, ¿verdad? Pues quién sabe dónde quedó esa fama porque aquí no está.
De entrada es enfermo sostener la marca “Los protagonistas”. ¿Por qué? Porque “Los protagonistas” es José Ramón Fernández. Es como si el noticiario nocturno de Las Estrellas se siguiera llamando “24 horas”.
Y peor tantito: José Ramón Fernández no sólo sigue siendo un gran conductor y un súper analista. Es un estratega.
Luis García y Christian Martinoli, que están a nada de chotearse, son muy simpáticos, muy ocurrentes, muy divertidos, pero ni son estrategas ni mandan en “Los protagonistas”.
Es más: ni son felices. Usted nomás míreles la jeta que ponen en secciones como la de Daniel Sosa, su franco rechazo a ser “patiños” de Los Mascabrothers o la agresividad con la que reciben a Facundo con frases como “¿Esto es TV Azteca o Comedy Channel?”
Cuando los conductores de los programas de televisión trabajan de malas, ponen al público de malas. ¿Usted sintoniza TV Azteca para ponerse de malas?
Esta edición “especial” de “Los protagonistas” es un insulto para la historia de los contenidos deportivos de Grupo Salinas. Alguien debería hacer algo drástico ya. ¡Intervenir!
Ayer le dije que “La jugada del verano” era un programa de productor. Bueno, “Los protagonistas” ni eso. No se siente la mano de ningún productor. ¡Es tierra de nadie!
No puede ser que el mundo entero esté mirando este gran evento y que “Los protagonistas” haya iniciado con Luis y Christan cocinando mejillones con espárragos.
Si hubiera estado vendido a una marca de mejillones, ¡perfecto! Pero no. Esa sección no estaba vendida.
Estos pobres señores se pusieron a improvisar sobre algo que no saben hacer y que jamás harían. ¡Mal!
Pero espérese, se pone peor. Después de esta aportación inicial inmunda, vino un desfile de conductoras, conductores y enlaces para que se sintiera el “poder” corporativo.
¿Y el futbol? ¡Quién sabe! Una vez más, la nota no es la nota. Es la televisora. Su prepotencia. Su narcisismo. Su vanidad.
Seguramente usted, como yo, después de todo esto pensó: ahora sí van a hablar de futbol.
Pues no, presentaron un reportaje sobre víboras de cascabel.
¿Se acuerda cuando le dije que la televisión mexicana estaba en problemas porque sus cabezas siguen trabajando con formatos creados antes de internet y de las redes sociales?
¡Cero y van dos! Si uno quiere ver serpientes, busca videos de serpientes, no un programa sobre la gran fiesta deportiva del año.
Hasta el minuto 23, Zague entró para hablar de un partido. ¿Y qué dijo? Nada. Luis, Christian y él se concretaron a decir lo que ya sabíamos o a describir lo que estábamos mirando en los videos.
Cero análisis. Cero crítica. Cero compromiso. Juraría que ni se prepararon.
Y ya, en la cúspide del no tener qué decir, en el minuto 28, se pusieron a arremedar a José Ramón Fernández. ¡Me muero de la vergüenza!
¿Qué vimos después? Otro ejercicio de egolatría donde un reportero que no pudo hacer bien su trabajo se puso de estrella de la nota mostrando que lo agarró la lluvia.
O sea, ¿le pagan para hacer una nota, no la hace y se lo celebran?
¿Y qué me dice de la sección de “stand up”? Una sección de comedia donde uno termina sintiendo lástima por los conductores no puede ser una buena sección de comedia.
Ya para que Antonio Rosique haya explotado y dicho: “Desde el baño orino a todos” es como para encender los focos rojos. Eso es impropio de un señor de su nivel.
Quítele usted el pretexto de la fiesta deportiva más grande del universo a este programa de revista y podría ser cualquier “Venga la alegría”, cualquier “Al extremo” y hasta peor.
Pero seamos sinceros, “Los protagonistas” no le importa a nadie, ni si quiera a TV Azteca.
Si no fuera así, no se les atravesaría el Himno Nacional sin que nadie muestre la más mínima afectación, las conductoras y los conductores no se sentarían con el público en el estudio para hacer bulto, y aquello no concluiría de una manera tan anticlimática.
¿Ahora entiende por qué le digo que esto es un viaje directo y sin retorno a la depresión? ¿O usted qué opina?