Espectáculos

La joya del Mundial

Falta mucho para que comience el Mundial de Futbol y me la he pasado viendo cualquier cantidad de programas al respecto.

Pero fíjese qué curioso, casi todos han salido de los medios públicos, que son los que no van a transmitir los partidos, y con enfoques maravillosos pero muy “intensos”.

Todos tienen que ver con historia, con política, con negocios, con conflictos sociales, con medios de comunicación, con ideologías, con filosofía y hasta con explicaciones muy sesudas de por qué jugamos como jugamos y de por qué nos va como nos va.

Está bien. No se hacía antes.

Paralelamente están los especiales deportivos de los medios privados, sobre todo de los digitales. Los que hablan de números, de resultados y de perspectivas sin faltar las mesas de análisis, los “Terceros grados”.

Yo aquí me puedo convulsionar de rabia porque, seamos honestas, seamos honestos, hay mucho “payaso”, hay mucho charlatán en este negocio que yo no sé por qué cobra lo que cobra y por qué recibe la atención que recibe si no aporta.

Es un negocio extraño. Siempre lo ha sido.

Ahora, no sé usted, en medio de esta peculiar guerra entre medios públicos y privados, entre medios tradicionales y digitales, a mí me faltaba ver algo humano.

¿Por qué? Porque el futbol es de seres humanos, de historias de amor, de dolor, de superación, de resiliencia, de valores familiares.

No me cabe en la cabeza que, a partir de la copa de este año, tantas personas hubieran pensado en hablar de Emilio Azcárraga Milmo y que a nadie se le hubiera ocurrido contar la historia de los jugadores.

Pero no de los obvios, de los clásicos. ¡No! De los de ahora. De los que están jugando. De los que van a jugar.

Qué bonitas las sedes mundialistas. Qué interesantes las dinámicas de poder del Mundial. Pero si vamos a participar, mínimo, enamorémonos de nuestra Selección, volvámonos fans de nuestros jugadores. Si somos mexicanos, apoyemos a México.

Por eso quiero felicitar públicamente a Mediotiempo porque desde hace un par de semanas sacó una serie documental en su canal de YouTube que no tiene perdón de Dios de tan buena.

Se llama “Raíces, el comienzo”. Sí, yo sé que “Raíces” es el nombre más choteado del universo, pero es la joya del futbol. Por tanto, la joya del Mundial.

Son algo así como las legendarias “Historias engarzadas” de la inmensa Mónica Garza pero enriquecidas con las posibilidades editoriales y técnicas de 2026.

Es una producción de las casas Thot y Mediotiempo donde el talentosísimo Daniel Santillán viaja por todo México armando una suerte de rompecabezas cinematográficos que van contando la vida de nuestros jugadores.

Son muchas, muchísimas entrevistas, con gente muy bien elegida. ¡Pero qué cree!, atinadamente cortas, vertiginosas, contundentes y combinadas con lo último de lo último en cuanto a recursos audiovisuales.

¿Me creería si le dijera que hay unas animaciones tipo comic que aparecen en el mejor momento para crear la sensación de que nuestros futbolistas son como superhéroes que luchan contra las fuerzas del mal?

Lo mejor, insisto, es que son historias humanas, historias que inspiran, historias que nos invitan a soñar, a creer. ¡Gracias! De eso se trataba. De eso se trata. ¿O usted qué opina?

Luche por ver “Raíces, el comienzo” en el canal de YouTube de Mediotiempo. Le va a gustar. De veras que sí. ¡Felicidades!


Google news logo
Síguenos en
Álvaro Cueva
  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.