Rosy Ocampo es una de las productoras más profesionales de toda la industria de la televisión, no solo de México, del mundo de habla hispana.
Usted seguramente la ubica por éxitos que van desde Código F.A.M.A., El diario de Daniela, Cómplices al rescate, La fea más bella, Por ella soy Eva, La fuerza del destino y Antes muerta que Lichita, por mencionar solo unas cuantas de sus creaciones.
Hoy es un día muy importante para la señora Ocampo, porque además de que acaban de dar un puesto fundamental que tiene que ver con contenidos en la nueva Televisa, esta noche a las 21:00, en Las Estrellas, se va a estrenar La doble vida de Estela Carrillo, su nueva telenovela.
Le pido, por favor, que haga todo lo humanamente posible por verla desde el minuto uno, porque ahí va a pasar algo importante que va más allá de la peculiar campaña publicitaria que le hicieron sus compañeros del consorcio de Emilio Azcárraga.
La doble vida de Estela Carrillo es un proyecto ideal para disfrutar después del cañonazo de La candidata, un producto que tiene todo para consolidar lo que los altos ejecutivos de Televisa, como José Bastón, han estado proponiendo desde el año pasado.
Obviamente usted es el mejor crítico y de su preferencia dependerá que este título funcione o no, pero le doy mi palabra, como periodista, que esto vale la pena.
¿Usted cómo se imagina que se hacen las telenovelas mexicanas?
No me sorprendería que supusiera que nuestros productores son como malos burócratas, sin oficio, beneficio ni creatividad que agarran la primera historia vieja del archivo, le cambian dos o cuatro frases y se la ofrecen a los peores actores de la nación.
Durante años muchos ejecutivos se encargaron de crear esta mala fama.
Rosy Ocampo siempre ha sido diferente, pero hoy, más. ¿Me creería si le dijera que en conjunto con su equipo de colaboradores se aventó un estudio sociológico monumental a escala México, Norteamérica y sucursales anexas?
¿Y todo para qué? Para diseñar un telenovela que en verdad correspondiera con las necesidades de entretenimiento de las audiencias de habla hispana de la actualidad.
No me corresponde a mí ventilar los impresionantes resultados de ese estudio, pero sí hay algo que le tengo que decir: nadie más hace esto, ni en México ni en muchas otras partes de América Latina.
Y yo creo que una persona que invierte en investigación para atenderlo a usted es alguien que se merece todo nuestro respeto.
Pero espérese, porque la cosa no termina aquí. Rosy, después de este proceso de meses, viajes, entrevistas y asesorías, lanzó una convocatoria para crear, con los resultados, una historia original.
La conclusión, dicho por ella, fueron 14 excelentes argumentos que se analizaron a profundidad. Después de varios estudios adicionales se decidió que la mejor historia para el público nacional e internacional de los horarios estelares de 2017 era La doble vida de Estela Carrillo.
Por si esto no fuera suficiente, para elegir al reparto se hicieron otros tanto procesos mercadológicos y la conclusión es una telenovela francamente fabulosa.
Ojo con lo que acabo de decir: telenovela. Por primera vez en años a alguien de la industria de la televisión mexicana no le da pena decir que está haciendo telenovela.
¡Pero qué telenovela! Ya quisiera esa historia, ese reparto, ese elenco y esa magia en muchas series y seudoseries que andan por ahí.
Olvide todo lo que usted sepa, haya visto o escuchado de los melodramas nacionales . La doble vida de Estela Carrillo es otro asunto, un espectáculo total.
Tiene acción, suspenso, romance, música, denuncia, valentía y es algo diseñado con tal sabiduría metodológica que a pesar de que se comenzó a grabar hace varias semanas, pone en pantalla muchas de las cosas más impactantes que estamos viendo en las noticias de hoy.
Ni siquiera le quiero decir cuáles, porque eso sería arruinarle la experiencia del primer capítulo pero, en serio, esto es bueno, brutal y nunca deja de ser entretenido, luminoso y para todos.
Hombres, mujeres, jóvenes, viejos, ricos, pobres, cultos, ignorantes, mexicanos, extranjeros, latinos, anglosajones. ¡Es un milagro lo que usted va a ver ahí!
Y la escena uno lo va a dejar con la boca abierta, tanto o más que la mejor de las series estadunidenses que se han estado lanzando en las últimas semanas.
Aquí es cuando uno se da cuenta de que la televisión nacional tiene futuro, de que vale la pena ser profesional, ser como Rosy Ocampo.
Yo no le puedo decir si esto va a ser un trancazo de rating o de ventas, el trabajo de la crítica profesional no va por ahí.
Pero sí le garantizo que artísticamente representa una aportación maravillosa que honra la indiscutible experiencia de la televisión mexicana y que nos vuelve a colocar como potencia telenovelera a escala mundial. ¡Felicidades!
alvaro.cueva@milenio.com