No existe nadie en el mundo entero que admire más a Cassandra Sánchez Navarro que yo. Así: como se lo digo. Desde “Sugar” hasta “Cindy la regia”, esta chica tiene un potencial inmenso.
Por eso soy el crítico más feliz del universo con el estreno en HBO Max de “Candy Cruz”, una serie que ella protagoniza pero donde, además, están muchos de mis talentos más amados como Érika Buenfil, Dalilah Polanco, Fabrizio Santini, Eugenio Siller y la inmensa Raquel Pankowski (que en paz descanse).
Haga de cuenta que me la hicieron a mí porque es una comedia que gira alrededor de la industria de la televisión, que parte de las telenovelas para hacer reír a las multitudes y que combina romance con… ¡Comida!
¡Es mía! ¡“Candy Cruz” es mía y de todos los que contribuimos a los altísimos “ratings” de producciones como “La casa de los famosos” y “Golpe de suerte”!
Buena historia, excelente estructura, preciosa dirección de arte, atinadísima edición, espléndida musicalización. Imposible no ser adorador de las comedias románticas y no adorarla.
No me queda muy claro si el público que goza con “Succesion” y “The Last of Us” sea el mismo de esta producción, pero de que es como una golosina popular, es una deliciosa golosina popular.
Por cuestiones de espacio no puedo mencionar a los escritores, directores y al resto de los talentos pero me encantaría estrechar su mano y felicitarlos porque ya casi nadie nos divierte así, sin prejuicios, mucho menos en las plataformas, y ellos lo consiguen.
Luche con todas sus fuerzas por reír con “Candy Cruz” (que no es “Candy Crush”). Le va a gustar. De veras que sí.
EL PODER DEL DOCUMENTAL
Terminó DocsMX, el festival de documentales más grande e importante de México y yo tendría que ser el peor de los periodistas si no le escribo de eso.
¿Por qué? Porque aquí hay mensajes. De entrada, estamos hablando de la edición número 18 de este evento que comenzó como algo muy pequeño, sobre un tema que casi no se veía en el mapa de la cinematografía y en un contexto adverso.
Hoy, gracias a DocsMX, el documental se ha convertido en una de las propuestas más valiosas de nuestra cultura, se han creado audiencias y ya tenemos nuevas generaciones de documentalistas.
Por si esto no fuera suficiente, lo que inició como DocsDF evolucionó hasta convertirse en un evento internacional donde pasan puras cosas maravillosas.
Desde la negociación de proyectos de producción hasta la exhibición de materiales de culto pasando por competencias, laboratorios, conferencias y el famosísimo reto de hacer un documental en tan sólo 100 horas.
Me interesa poner este tema sobre la mesa porque si hoy plataformas como Netflix y VIX triunfan con esta clase de contenidos es porque antes hubo un DocsMX que le dijo a los creadores: sí se puede.
Le ruego que visite las redes de este evento y que vea todo lo que pueda, desde los cortos locales hasta los largometrajes globales porque la suma de esto nos habla, con asombrosa exactitud, de las grandes inquietudes de la humanidad.
¿Pero quiera que le diga qué es lo más asombroso? Que lo mismo que le inquieta a una joven directora oaxaqueña es lo mismo que le preocupa al mejor de los periodistas rusos.
El documental nos une. DocsMX nos une. ¡Felicidades!