Mi mejor recomendación para hoy es que se meta a la plataforma HBO Max y ponga ya, ya, pero ya “Mel Brooks: The 99 Year Old Man”.
¿Por qué? Porque se la va a pasar increíble, apreciará y se inspirará con las historias de Mel Brooks. Así: en plural. Porque aquí tenemos lo profesional, pero también lo personal, lo social, lo político. ¡Todo!
Vamos a suponer que usted no sabe nada de este señor, que su generación es otra, que su realidad es diferente. ¡Perfecto!
Usted tiene que estar ahí con más ganas porque va a descubrir algo chistosísimo, importantísimo y que definitivamente le moverá el tapete.
Por el contrario, si usted sí sabe quién es Mel Brooks, lo ha visto o ha visto sus contenidos, ¡felicidades!, vivirá un momento de profunda nostalgia que le dará mucha alegría, mucha energía.
¿Qué es “Mel Brooks: The 99 Year Old Man”? Una experiencia cinematográfica de corte documental sellada por la mismísima HBO que, a partir de una serie de entrevistas con Mel Brooks, crea el retrato más fascinante jamás creado de este personaje.
¿Quién es Mel Brooks? El mejor comediante vivo de todo el mundo. Heredero directo de los grandes titanes del cine mudo pero con aportaciones propias que lo llevaron a cambiar la historia de la televisión, el cine y el teatro.
¿Como por qué nosotros, en México, tendríamos que voltear a ver a este personaje de Estados Unidos?
Porque más allá de que la influencia de Brooks en muchas y muchos de nuestros mejores comediantes es indiscutible, sí estamos hablando de un genio del arte universal, de un titán de la comedia mundial que será estudiado por las generaciones del futuro exactamente como hoy estudiamos a Aristófanes y a Moliére.
La ventaja es que Mel Brooks está vivo, está cuerdo y no ha perdido ni una micra ni de su ingenio ni de su sentido del humor.
Tenemos mucho qué aprenderle a este inmenso maestro, especialmente ahora que, por un lado, tenemos una indiscutible pandemia de amargura y, por el otro, una multitud de chicas y de chicos que creen que están inventando el humor y que, a pesar de su patetismo, se sienten comediantes o estandoperos.
Si todo sale bien, en junio, cuando estemos en pleno Mundial de Futbol, estaremos celebrando el centenario de Mel Brooks.
Por eso, hoy, me voy a centrar en esta miniserie documental.
¿Qué es lo que vamos a ver? ¿Cómo es? ¿Qué tiene de diferente? ¿Vale la pena?
“Mel Brooks: The 99 Year Old Man” no está inventando el hilo negro. Mel Brook recibe en su casa al brillantísimo Judd Apatow, escritor, director y productor de muchos de los contenidos cómicos más memorables de los últimos años.
Apatow le pregunta, en varias sesiones, un montón de cosas que tienen que ver con sus orígenes, su inspiración, su vida íntima y su carrera.
Obvio, Brooks bromea hasta que se cansa pero entre broma y broma, la verdad se asoma, y Apatow consigue sacarle unas reflexiones interesantísimas sobre temas que invariablemente le van a encantar a las audiencias.
Lo más hermoso es que hay un punto en que Mel Brooks, en lugar de hablar de él, profundiza en sus amistades, específicamente en su amistad con Carl Reiner.
¿Cuál es la nota? Que como pocas veces en la historia de los documentales, especialmente con este tipo de celebridades, se genera una suerte de proyección psicológica donde Brooks, al hablar de Reiner, nos permite saber cosas de él que de otra manera jamás hubieran salido a la luz pública.
Ojalá que algún día nosotros, en México, tengamos la capacidad de honrar así a las personas mayores que cambiaron nuestra historia y que todavía están vivas.
No soy malinchista. Todo lo contrario. Pero en estos casos sí hay que reconocer que nosotros ni siquiera volteamos a ver a nuestros comediantes.
Por favor, aprendamos, reconozcamos, agradezcamos y usted, por favor, luche con todas sus fuerzas por ver poner ya, ya, pero ya, “Mel Brooks: The 99 Year Old Man”. Le va a gustar. De veras que sí.