¡Alto! ¡Alto! ¡Alto! Mañana viernes 13 de marzo se va a estrenar “La oficina” en PrimeVideo y yo ya sé lo que va a pasar.
Como es la primera versión mexicana de “The Office”, por todos lados van a aparecer medios y redes jugando a comparar, a desprestigiar.
Y no los culpo porque casi siempre que hemos querido “copiar” los grandes clásicos de las televisiones de Inglaterra y de Estados Unidos hemos hecho el ridículo.
¡Pero qué cree! Todas esas “críticas”, todos esos “críticos”, cuando vean “La oficina” se van a quedar con la boca abierta, se van a reír como estúpidos y acabarán adorándola.
¿Por qué? Porque es tan buena, tan buena, pero tan buena, que ni siquiera se parece a lo que vimos en 2001 con Ricky Gervais y luego, en 2005, con Steve Carell.
Es como si nunca la hubiéramos visto. ¡Gracias! ¡Mil gracias a Marcos Bucay, el adaptador! ¡Millones de gracias a Gary y Martk Alazraky, los directores!
Obviamente usted también conoce y admira a los Alazraky, ¿verdad? Pues se lo voy a decir tal cual: “La oficina” es lo mejor que han hecho desde “Nosotros los nobles”. ¿Necesito decir algo más?
Sí, que ahora sí Fernando Bonilla, el protagonista de esto, va a recibir el gran reconocimiento que merece como uno de los mejores actores de México.
Porque este señor no sólo ha creado personajes icónicos que han saltado del cine al teatro como su Rigoberto Duplas de “Perdidos en la noche”.
Este genio no sólo ha brillado entre los más grandes de los más grandes en títulos de alto carácter dramático, crítico y social como “Narcos México”, “El norte sobre el vacío” y “Un extraño enemigo”.
Cuando usted lo vea aquí descubrirá que este hombre también es un titán de la comedia. ¡Enorme! ¡Verdaderamente enorme! Sí, a la altura de Ricky Gervais y Steve Carell.
Nomás deje que lo vea el ejecutivo adecuado de la casa productora adecuada. ¡Se lo van a llevar a Hollywood mañana! ¡Lo vamos a extrañar!
¡Pues qué está pasando aquí! ¿De qué trata “La oficina”? ¿Qué tiene de especial?
“La oficina” es una serie cómica que está hecha como si fuera un falso “reality show” que narra lo que pasa en una oficina como la suya o como la mía.
El gran acierto es que no va por el lado de “Mirreyes vs. Godinez” ni por el de “Amor de oficina”. Es punto y aparte. Algo nuevo. Diferente. Creación total.
Y a las pruebas me remito: ¿Sabe usted dónde está la “bonita” oficina de esta serie? En Aguascalientes. Y no, no es un corporativo de lujo. Es la oficinita de una fábrica de jabón para hoteles de paso.
No tiene usted una idea de lo bien que se la va a pasar. Yo, que no quepo en mí de la amargura, me comencé a reír en el segundo 40 del capítulo uno. ¡Imagínese lo demás!
Y es que, en contraste con lo que estamos viendo (o padeciendo) en la mayoría de los proyectos cómicos de estreno que apuestan únicamente por una vertiente, aquí tenemos tres:
La comedia física, la comedia de las situaciones y la comedia de las interpretaciones. ¡Comedia al cubo!
Además, el reparto es inmejorable. Vamos de Alejandra Ley y Fabrizio Santini a Elena del Río y Edgar Villa pasando por Paola Flores, Arelí González, Arturo Vinales y Armando Espitia entre muchos, muchísimos talentos de verdad.
¿Y qué me dice de las actuaciones especiales? Cuando no es Humberto Zurita es Dagoberto Gama o Agustín Ocegueda, por mencionar sólo a unos cuantos. ¡Fabuloso!
Ni lo piense. Esto va a ser un cañonazo. Esto conseguirá lo que otros no han conseguido porque está hecho con toda la mano.
Si no me cree, la invito, lo invito, a que cuando la esté mirando se detenga a observar cada detalle en la escenografía, lo que dicen los post-its, el gatito del protector de pantalla.
Se va a acordar de muchas oficinas en las que probablemente ha estado. Se va a acordar de muchas personas a las que ha conocido. ¡Es lo máximo!
Luche con todas sus fuerzas por ver “La oficina” en PrimeVideo. Le va a gustar. De veras que sí.