M+. La zona donde fue capturado Audias Flores Silva, El Jardinero, corresponde a un rancho estructurado y funcional en plena sierra de Nayarit, diseñado tanto para habitar como para operar con discreción.
Las coordenadas ubican el predio en una zona serrana del municipio de La Yesca, a varios kilómetros de cualquier núcleo urbano, conectado únicamente por caminos de terracería.
Así se accedía a el rancho de El Jardinero
El acceso a ese rancho tiene una ruta única, sinuosa y sin ramificaciones inmediatas, lo que permite controlar entradas y salidas con anticipación, dijeron fuentes navales.
No hay viviendas contiguas ni actividad urbana cercana; el aislamiento es total.
Lo más cercano, a unos 15 kilómetros, es la comunidad El Trapiche. No obstante, esa cercanía no se traduce en tiempo, pues hay que cruzar brechas de terracería con curvas, pendientes y pasos estrechos.
Debido a que las comunicaciones son limitadas, los caminos permiten detectar con anticipación cualquier movimiento, por lo que la zona cumple también la función de seguridad, añadieron las fuentes.
El Trapiche, por su parte, es una localidad rural con servicios básicos, como una biblioteca pública y actividad agrícola y ganadera, ubicada en una zona donde autoridades federales han realizado operativos de erradicación de plantíos ilícitos, pero sin adentrarse al territorio de El Jardinero.
Otro punto, a unos 110 kilómetros entre la terracería, es Tepic, la capital del estado.
“El rancho donde se ocultaba el capo se ubica en un punto apartado, sin vecinos inmediatos, el aislamiento no sólo es geográfico, sino también funcional, facilita vigilancia, control territorial y refugio en caso de operativos”, coincidieron las fuentes de seguridad que analizaron ese territorio.
¿Para qué servía el rancho de El Jardinero?
Desde vista aérea, el complejo se agrupa en un núcleo habitacional, con al menos tres o cuatro edificaciones con techos de teja o lámina pintada, alineadas alrededor de un patio amplio.
Este espacio abierto no es menor, pues autoridades consideraron que funcionaba como área de maniobra para vehículos, punto de reunión y zona de carga o descarga, lo que sugiere movilidad constante y capacidad logística.
A un costado se distingue una nave rectangular de gran tamaño, separada del núcleo principal. Por su forma y ubicación, apunta a un uso de resguardo: puede tratarse de bodega, caballeriza o incluso espacio para ocultar unidades y hacer reuniones.
Junto a esta estructura aparecen divisiones lineales que remiten a corrales o compartimentos, típicos de actividades ganaderas, pero también útiles para organizar personal o equipo, explicaron.
Uno de los elementos más llamativos del predio es una estructura circular o semicircular, ubicada hacia la parte baja del terreno.
Por su forma, dimensiones y disposición, coincide con un lienzo charro o plaza de jaripeo en formato reducido.
Este tipo de instalaciones implica inversión, planeación y, sobre todo, un uso con entorno de seguridad.
En regiones bajo control criminal, estos espacios suelen funcionar como refugio con distracciones ostentosas.
La propiedad está rodeada por vegetación irregular, parcelas dispersas y zonas de monte bajo.
No hay cercos visibles de gran escala, pero la misma geografía —cerros, brechas y desniveles— actúa como barrera natural.
Además, se identifican estructuras circulares adicionales en la parte alta, que podrían corresponder a depósitos de agua o norias, lo que sugiere un nivel básico de autosuficiencia.
En otras palabras, El Jardinero contaba con una finca de descanso que combinó vivienda, almacenamiento, movilidad y control territorial en un solo punto.
El tamaño del patio, la separación de áreas y el acceso único permiten concentrar y dispersar vehículos con rapidez, mientras que el aislamiento reduce la exposición de saber qué sucede ahí.
Operativo para detener a El Jardinero
Previo al operativo las autoridades reportaron la presencia de un anillo de seguridad armado en los alrededores. El terreno facilitó ese tipo de despliegue con puntos de observación naturales, rutas de escape limitadas y visibilidad sobre los accesos.
En ese mismo contexto se insertó en el rancho el intento de fuga.
De acuerdo con los reportes oficiales, al momento del operativo El Jardinero buscó evadir a las fuerzas federales ocultándose en un conducto de desagüe, aprovechando la infraestructura del terreno.
Este tipo de salidas —canales, drenes o escurrimientos— suelen formar parte de los sistemas básicos de manejo de agua en ranchos serranos, pero también funcionan como rutas improvisadas de escape en casos de operativo.
Sin embargo, para el mando del CNJG y eslabón de Nemesio Oseguera, El Mencho, ese intento no fue suficiente.
RM
